las máquinas construirán una gran zanja que se cubrirá
Adif desmontará la marquesina histórica para evitar daños durante las obras del AVE
La estructura de acero de 1863 se rehabilitará y volverá a montar en el mismo espacio terminada la integración.

La estructura de la marquesina cuenta con 90 metros, 30 de ellos ampliados en 1980. JESÚS F. SALVADORES
álvaro caballero | león
Enhiesta con el brazo apoyado sobre el edificio de la vieja estación del Norte desde que se inauguró en noviembre de 1863, la marquesina histórica se hará a un lado para facilitar la integración del ferrocarril de alta velocidad. No desaparecerá para siempre, sino tan sólo de forma transitoria, como se recoge en el modificado del proyecto de obras, recién aprobado por el Ministerio de Fomento. El plan incluye ahora dentro de la intervención el desmontaje de la estructura metálica, su restauración integral y el retorno al mismo lugar de origen una vez que finalicen los trabajos de construcción de las pantallas y la losa bajo los cuales discurrirán los trenes.
El cambio operativo se da después de que los técnicos del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), comandados por el director de la zona norte del AVE, el leonés Fernando Fernández Briera, resolvieran que la salvaguarda de la estructura se verá menos condicionada con el desmontaje. El criterio se sostiene en las dificultades que generaría el trabajo de las máquinas que harán la zanja, pese a su gálibo reducido, por debajo de la marquesina, así como en los daños que podrían determinar las vibraciones en parte del armazón.
La decisión obliga a extremar el cuidado en las labores para desmontar la estructura, que está armada con acero roblonado. Sin un solo tornillo, la marquesina se sustenta en el juego de remaches ideado por Eduardo Saavedra y Moragas, ingeniero de caminos, canales y puertos, arquitecto, arqueólogo y arabista, quien se inspiró en el diseño imperante en la época por influjo de Eiffel. El cuerpo principal de la instalación tiene la firma de este autor, que también pensó parte de los puentes de la línea León-Palencia, y cuenta con 60 metros que, en 1980, fueron ampliados hasta los 90 metros para dar cobertura al recrecimiento del edificio de ladrillo sobre el que se apoya.
La estructura será trasladada a los talleres para proceder a su recuperación integral. Al igual que se hizo con las de Príncipe Pío, Atocha y Barcelona término, aunque en estos casos no fue necesario desmontar, se rociará el metal con chorros de arena de alta presión para eliminar las pinturas agarradas y el óxido. Este tratamiento permitirá además observar las partes que pudieran estar más dañadas para reforzar los remaches y, con posterioridad, extender una capa de imprimación y nueva pintura para aislarla. En paralelo, se intervendrá además para restaurar los cristales y policarbonatos que ahora faltan por las roturas sucesivas y que hacen que presente un estado de degradación avanzada.
El desmontaje será una de las próximas labores que ejecutará la empresa adjudicataria para poder entrar de lleno en la obra. Sin la marquesina, los trabajos se podrán acelerar para construir la zanja por la que irá el tren. No habrá tuneladoras, sino apantalladoras que está previsto que empiecen por los dos lados de manera simultánea para poder cumplir con los plazos de entrega, que vencen el 19 de agosto de 2018, de acuerdo a la fecha de la firma del acta de replanteo. Sobre esta base discurrirá la estructura de vía, que se ha decidido adaptar para suavizar la rampa de salida en la zona norte, en el entorno del parque de la Velasquita. La losa se ampliará un poco en este punto, donde habrá un pequeño mirador donde antes estaba el paso a nivel.