Diario de León

sucesos

Las bandas se emplean con recursos paramilitares en los asaltos a Eras Norte

Lanzas térmicas, inhibidores y aparatos láser, entre los útiles de los robos a viviendas.

Zona de Eras Norte, distinguida en los úiltimos meses por una cadena inagotable de asaltos a las viviendas. RAMIRO

Zona de Eras Norte, distinguida en los úiltimos meses por una cadena inagotable de asaltos a las viviendas. RAMIRO

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León

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l. u. | redacción

Los vecinos de Eras Norte no ven el final del túnel en la presión que sienten desde que la delincuencia organizada los convirtió en objetivo prioritario, desde que viven en el punto de mira de los ladrones y asaltadores que operan en la ciudad de León.

Los delincuentes irrumpen en las viviendas que flanquean este cordón urbanístico de la capital a golpe de lanza térmica y sistemas de inhibición para inutilizar las alarmas; preparados para cortar fluidos eléctricos y ataviados al estilo de las bandas que se han convertido en temerosas por el modo de operar. Los vecinos de Eras Norte no son víctimas de delincuentes comunes, de ladronzuelos de poca monta, que abordan un robo en una casa con la misma intención de quien le da un tirón a un bolso. «Los investigadores de la policía que han realizado las pesquisas sobre los últimos asaltos, ya nos han advertido sobre la consideración de estos grupos; no dejan más huella que la de las botas paramilitares que calzan», observa Francisco Martínez Fidalgo, que preside la asociación vecinal que es fruto, precisamente, del instinto de protección colectiva que han tratado de procurarse los residentes de esta zona, en la arista urbana más al norte de la ciudad. La ola de asaltos se extiende desde hace más de medio año. Con picos de incidencia en épocas concretas; ésta, de inicios de verano, pasa por una de las más agresivas. Del último robo registrado en viviendas de Eras Norte apenas han transcurrido cinco días; el asalto lo protagonizaron entre cinco y seis individuos, según estiman los investigadores policiales que acudieron al lugar y se encontraron más un escenario de guerra que un lugar que habitar. Con lanzas térmicas y mecanismos láser reventaron la puerta de entrada al domicilio y la caja fuerte; amparados en la cobertura que da el corte del suministro eléctrico, los inhibidores para la alerta de la alarma, y la segura ausencia de los moradores, los asaltantes llegaron a brindar por el éxito de la ignominia. Es posible que permanecieran en el interior del inmueble asaltado por espacio de seis horas, mientras dieron cuenta de licores y otros víveres.

La sensación de temor en la zona resulta más que palpable; hasta para modificar horarios, costumbres y planes de asueto de los habitantes, cada día con más miedo a salir de casa.

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