El parricida de Moraña llega a Villahierro «sin llanto»
David Oubel Renedo mató a sus dos hijas con una radial y un cuchillo.

El parricida de Moraña fue trasladado a León desde Pontevedra, donde fue juzgado. SALVADOR SAS
miguel ángel zamora | león
David Oubel, el hombre acusado de matar brutalmente a sus dos hijas en Moraña (Pontevedra) y que fue declarado culpable del asesinato de las niñas y condenado, tras la resolución del jurado, a la pena de prisión permanente revisable, ya está otra vez en la prisión leonesa de Villahierro. El ingreso se realizó anteayer por la tarde, según fuentes consultadas.
Oubel Renedo llega a la prisión leonesa sin sentencia, aunque información a la que ha tenido acceso este periódico indica que se recoge en la observación que presenta gran frialdad ante las emociones, no da muestras de arrepentimiento y no hay desesperanza ni llanto. Frente a esta actitud alega como posible disculpa las grandísimas tensiones con su familia y pareja a causa de su condición sexual. Cabe recordar que el ahora condenado se ha declarado abiertamente homosexual y asegura que esta circunstancia le ha perjudicado y que en su momento sufrió una extraordinaria presión en su entorno por esta razón.
Asegura, además, que todo ello le llevaba a beber mucho y mezclar con drogas para evitar pensar y recordar lo que había hecho «durante días». Todo este tipo de detalles se corresponden con el informe que acompaña al preso ya ubicado en Mansilla de las Mulas.
La casa de los horrores
David Oubel Renedo es el primer acusado condenado a esta sentencia en España. Tras poco más de hora y media de deliberaciones, el jurado consideró acreditado que Oubel mató a sus hijas Candela y Amaia, de 9 y 4 años, usando una sierra radial eléctrica y un cuchillo de cocina, después de haberlas drogado previamente para reducir sus posibilidades de defensa.
El tribunal entiende que lo hizo, además, con alevosía como demuestran las diez veces que atacó a su hija mayor, a la que no le habían hecho efecto los sedantes que obligó a ingerir a las niñas, para evitar que se escapara. Las dos menores, detalla el jurado, estaban «indefensas» y no tuvieron posibilidad de defenderse. El veredicto fue unánime.
El día que confesó
El juicio, que se celebró en la Audiencia de Pontevedra, estuvo marcado por la confesión de David Oubel, que reconoció ante el tribunal haber matado a sus hijas y estar «muy arrepentido», descartando además que sufriese algún tipo de trastorno mental. Ante esta confesión, su abogado aceptó que el parricida confeso, tal y como solicitaban el fiscal y la acusación particular, fuese condenado a la pena de prisión permanente revisable.
La magistrada, al existir esta conformidad, pronunció la sentencia ya en la propia sala, condenando a Oubel en los términos que reclamaba la Fiscalía. Junto con la prisión permanente revisable, el parricida no podrá acercarse a menos de un kilómetro de la madre de las niñas ni comunicarse con ella por un periodo de treinta años y deberá indemnizarla con 245.000 euros por el doble asesinato.