La autopista del mar reduce más del 10% el coste y en 10 horas el trayecto
Mover una mercancía desde León al centro de Europa tiene uno coste de transporte que es el 10% menos en el caso de que intermedie la opción del tramo por mar entre Gijón y Nantes. La suspensión de esta combinación intermodal, inactiva desde hace ya casi tres años, ha incrementado gastos de transporte por carretera para las empresas leonesas que encontraron en la vía del mar una oportunidad para relanzar sus exportaciones; crecientes hasta en los años más crudos de la crisis, tal y como demuestra el balance de comercio exterior de la economía leonesa. León-Gijón como exponente del cuadrante noroeste, el que empuja con fuerza para rescatar este extremo peninsular del olvido a través del desarrollo logístico, aporta una reducción de diez horas en un trayecto de transporte por carretera hasta el destino de un punto del centro del continente europeo, donde se ventila la mayor demanda, el mayor consumo, le mejor perspectiva de crecimiento económico.
La puerta del Cantábrico, al otro lado de la cordillera, es un complemento extraordinario para llegar al mundo para la economía leonesa, la de las empresas que tienen actividad en torno a las materias primas, que son dominantes en la actividad por este flanco, tal y como demuestran los índices de actividad económica registrados por el paso portuario gijonés que tenían como origen la provincia leonesa: los exportadores leoneses llegaron a comerciar con más de 250.000 toneladas a través de la ruta del autopista del mar en pleno apogeo del servicio. No extraña la presión de los empresarios para reabrir esa ventana a Europa; la que, junto a la variante de Pajares, según valoró hace dos meses el ministro De la Serna, va a convertir a «León en un punto estratégico en la logística».