La enfermedad común en la infancia, que ni envejece ni llegó a estar erradicada
El tiempo no pasa por la tos- ferina; no envejece. A pesar de esa vinculación que tiene con una enfermedad de postguerra, caduca, que sólo puede pervivir entre miseria. Pero no. Jamás se erradicó, a pesar de que allá por los años de fin de la primera década de siglo, con casos testimoniales, parecía anacrónico el mero hecho de citar la enfermedad. Luego, hasta el año 2014, hubo un rebrote; y a partir de ahí, un despunte, que se traduce en un relato de afectados que cada año multiplica el registro anterior. Los expertos recuerdan al analizar el caso que el despegue actual no tiene que ver con el paréntesis de 20 meses en el que se suspendió la vacuna de recuerdo, prevista para la edad de seis años; y que, a pesar de que la tosferina no se erradicó jamás en España a pesar de que no había incidencias en la hoja de registro como enfermedad de declaración obligatoria. El crecimiento de los casos de afectados por tosferina pone de relieve que es preciso no bajar la guardia, ni descuidar ninguna de las medidas avanzadas para su control. La medida más eficaz para prevenir la tosferina es la administración de la vacuna, que se combina con la de la difteria y el tétanos y que se administra en varias dosis a los 2, 4, 6 y 18 meses, con una posterior dosis de recuerdo a los 6 años, que el próximo otoño volverá a implantarse como refuerzo preventivo. Se trata de es una infección bacteriana aguda causada por la Bordetella Pertussis que, hasta que se introdujeron los programas de vacunación en la década de los sesenta (del siglo anterior) era una de las enfermedades más comunes en edades tiernas la infancia y una de las causas más importantes de mortalidad en niños. Cursa como un catarro de larga duración que, al principio, es difícil de distinguir de otras enfermedades leves respiratorias, según recogen los informes de expertos. Sus síntomas son un una tos irritante que puede durar hasta dos meses.