Una nueva oleada de asaltos agita el área residencial de la capital leonesa
El periodo vacacional devuelve a las bandas de ladrones al perímetro urbano de la ciudad.

Zona residencial del Caminón, otra vez afectada por los asaltos a viviendas. FERNANDO OTERO PERANDONES
l. u. | león
Cuesta definir el retrato robot del delincuente que acostumbra a saquear viviendas en la capital leonesa, obsesión de los ladrones, según se observa en la estadística de asaltos, creciente, en el último ejercicio. Lo que sí está delimitado es el perfil genérico de la víctima: habitante de una vivienda en el cinturón residencial de la capital leonesa, asediada en los últimos meses por oleadas de robos que han agotado la paciencia de los vecinos de las zonas afectadas.
La última avalancha de robos en viviendas habitadas se localiza en el inicio del mes de agosto, puede que relacionado con la apertura de uno de los periodos vacacionales más concurrido, que hace suponer a los ladrones un acceso despejado a su objetivo.
Otra vez en la diana el perímetro urbano de la capital, con fácil salida para los ladrones en la huida y asequible para vigilar a las víctimas de los robos. Con estos precedentes se acometieron los asaltos más reciente, en las vísperas del fin de semana en las viviendas del municipio de Villaquilambre, en el entorno de la localidad de Villaobispo. Ese área urbana denominada el Caminón, que en los meses de invierno se convirtió en uno de los preferidos de las bandas de atracadores que operan en la capital leonesa y en su alfoz. El malestar entre los vecinos se eleva por encima de las medidas de prevención que han solicitado a las autoridades, que no parecen dar el resultado apetecido en vista de la nueva sesión de atracos que ha sobresaltado a los vecinos de este área residencial.
Las hileras residenciales que salpican el norte de la ciudad, el Norte de Eras, o en el oeste, en el municipio de San Andrés del Rabanedo, también han recibido en las últimas jornadas el sobresalto de la visita de los ladrones, que operan con la facilidad con la que resuelven los profesionales que se mueven con tácticas y herramientas de paramilitares, con medios que sólo parecen estar al alcance de las mafias.
Los instrumentos empleados en la más inmediata ola de asaltos registrara en el entorno de Eras Norte, una de las zonas residenciales de la capital más afectadas por esta fiebre de delincuencia, ponen de manifiesto que no se trata de aficionados: lanzas térmicas para reventar puertas y cajas fuertes, inhibidores de alarmas, vestimenta paramilitar, armas de fuego.
La situación de presión que sufre una parte relevante de la capital, más próxima al perímetro exterior, más cerca de las vías radiales, más accesible para la fuga , por tanto, lejos de disminuir se acentúa por momentos. Los afectados se declaran ajenos a la protección de seguridad que demandan, e impotentes ante el acoso de los ladrones y la incertidumbre si serán la víctima en la próxima visita prevista por los delincuentes. Ese relato se prevención que se receta para la época vacacional resulta estéril en la capital leonesa.