La policía detecta que las menores ya empiezan a beber entre los 12 y 13 años
Los agentes destruyen periódicamente «cantidades ingentes de alcohol» incautado en botellones .
dl | león
Detenciones de menores agresivos, denuncias por vender alcohol a menores, control del absentismo en la escuela, amenazas de bomba, localización de menores fugados, intervención en actos de violencia familiar, investigación por abusos sexuales... Los agentes del Grupo de Menores de la Policía Local de León abordan cada día decenas de situaciones delicadas. A veces rozan lo criminal. Y otras lo sobrepasan. El balance de un año de intervenciones refleja, a grandes rasgos, el comportamiento de los chavales en las calles de la ciudad; sus lugares y formas de ocio, los puntos de conflicto en los colegios, incluso cómo han aumentado las actividades formativas e informativas que involucran a los padres.
El informe elaborado por este grupo policial sobre las 14.253 intervenciones de 2016 no refleja un grave problema de convivencia en León, pero sí pone el acento sobre ciertos detalles que resultan nuevos. Es el caso de la edad en la que empiezan a beber algunos de los menores identificados en los botellones. El inicio en la ingesta de alcohol se adelanta ya a los 12-13 años en el caso de las chicas y a los 14-15 años en el de los chicos. El dato lo puso encima de la mesa ayer el oficial jefe de Paidós, Santiago Llamazares, durante la presentación del balance de este servicio que tuvo lugar ayer junto al concejal de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de León, Fernando Salguero, y al intendente jefe de la Policía Local, Martín Muñoz. Una de las medidas más contundentes que se han tomado al respecto es la localización de los padres para que se hagan cargo de sus hijos, práctica que de algún modo habría provocado un descenso de la reincidencia en los botellones.
Cómo se persigue el botellón
Según explicaron, los policías detectan los lugares de la quedada a través de las redes sociales o de las denuncias vecinales, incluso por la vigilancia de las propias patrullas. Irrumpen en el lugar y, después de comprobar que ninguno de los chavales necesita asistencia médica urgente, los agentes intervienen el alcohol. «Las botellas abiertas se vacían y se tira el vidrio al contenedor y las que se recogen cerradas se trasladan al cuartel de la Policía Local, donde de forma periódica se destruyen cantidades ingentes de alcohol», explicaron durante el acto.
Después llega la sanción, que es de 150 euros —300 si son maryores de edad—, que pueden cambiar por cuatro horas de trasbajos para la comunidad en el Coto Escolar o en el Vivero Municipal, dependiendo del día que el menor y los padres elijan.
Paidós —significa niño en griego— identificó el pasado año a 310 menores por beber alcohol en 79 intervenciones. La cifra destaca entre las más de 14.000 actuaciones llevadas a cabo por los policías. Las 6.157 vigilancias que se hicieron en los entornos de los colegios y las zonas de ocio conllevaron 87 actuaciones por casos de absentismo escolar. Una de las cifras más llamativas es el enorme descenso de intervenciones vinculadas a menores procedentes del extranjero, que pasaron de 559 en 2015 a las 128 del primer semestre de este año.
Nueve agentes, ocho policías y un oficial, se encargan desde entonces de la atención, la protección y la vigilancia de los menores de 18 años en la ciudad.
Salguero ha añadido que éste es un grupo especializado que «realiza también una importante labor pedagógica, como las charlas en los centros educativos para lo que se editó la ‘Guía para la mejora de la convivencia y la seguridad’, que es presentada a cientos de escolares cada curso».
Nueve agentes, ocho policías y un oficial se encargan desde entonces de la atención, la protección y la vigilancia de los menores de 18 años en la ciudad. Salguero consideró que éste es un grupo especializado que «realiza también una importante labor pedagógica, como las charlas en los centros educativos para lo que se editó la Guía para la mejora de la convivencia y la seguridad, que es presentada a cientos de escolares cada curso».
Además de los datos estadísticos resumidos en la infografía, el informe de la policía de menores también subraya un dato tan esencial como que el plano de hechos delictivos y conductas antisociales concentra en el centro de la capital y San Marcelo el punto caliente del vandalismo juvenil. El 26,55% de los delitos se cometen ahí, seguido de los barrios de San Martín, Santa Ana y Santa Marina, donde se concentran los bares del Húmedo y del Barrio Romántico.
