EL DRAMA DE LA VIVIENDA
Varias familias de extranjeros estafados okupan un edificio nuevo en La Lastra
Veintidós latinoamericanos y magrebíes, la mayoría niños, residen hace un mes en seis viviendas de esta zona residencial devorada por la crisis y provocan una rebelión vecinal con una demanda por la vía penal.

Vista exterior del inmueble okupado desde hace un mes. RAMIRO
a. g. PUente | león
El fenómeno okupa llega a las viviendas de nueva construcción a pocos metros del centro de la ciudad. Desde hace un mes, un grupo de latinoamericanos y magrebíes viven de forma ilegal en un edificio sin estrenar en el polígono de La Lastra, justo en la zona trasera de la avenida Fernández Ladreda y a escasos pasos de la rotonda de José Aguado. Se trata de un bloque de diez viviendas, seis de ellas habitadas por los okupas, en el número 8 de la calle Juan Pablo II.
Veintidós personas, la mayoría niños, residen allí después de pagar por su llave a un intermediario, que a su vez fue el encargado de forzar la puerta principal del edificio, reventar todas las cerraduras de los pisos, cambiarlas y comenzar un negocio de captación de clientes para dar salida a este bloque okupado de forma irregular. Personas en situación desesperada, sin trabajo ni un lugar donde vivir, y en muchos casos sin papeles, son el blanco de estas mafias que ya proliferan por todo el país
El inmueble, con materiales de gran calidad en un polígono atrapado por la crisis con pisos de altos precios, pertenece a la promotora Bocsa, actualmente en quiebra ante la imposibilidad de vender los inmuebles y no poder hacer frente al pago de sus hipotecas. Esta constructora interpuso ya una demanda por la vía penal para conseguir el desalojo del edificio.
Con luz y agua captadas de la comunidad, también de forma ilegal, los okupas están causando perjuicios a los vecinos de los bloques colindantes que ya han acudido a los tribunales, por la vía penal, para denunciar los daños que la presencia de este grupo de extranjeros están causando en la convivencia en la zona.
El abogado de los propietarios de cuarenta viviendas, englobadas en los números 2, 4 y 6 de la calle Juan Pablo II y en Antonio Vázquez, 17 (la esquina de la promoción) comentó ayer a este periódico que la presencia de estas familias está causando «problemas de convivencia». Pablo García argumentó: «Celebran fiestas a horas intempestivas con mucho ruido, arrojan basura por el patio interior y sus captaciones ilegales de agua están produciendo problemas de humedades en el garaje».
Desde la comunidad de vecinos, subrayan que el problema más importante que tienen con los okupas es el agua. «Con frecuencia cae a cascada desde sus terrazas a la calle, por tres veces ya lo hemos visto; llega también al garaje y daña coches». Además, hablan de ruidos, música alta y peleas entre ellos en plena calle. «Nosotros tenemos la denuncia puesta, por ahora no podemos hacer más».

Una bicicleta y un cochecito de niño en el desangelado portal. RAMIRO

La puerta del portal está quebrada y no hay ni timbres. RAMIRO