Renfe paraliza la entrada en servicio del sistema que reduciría los tiempos del AVE
El ERTMS no se activará al menos hasta abril, cuando se acabe la doble vía de Valladolid y el tercer túnel de Chamartín.
m. romero | león
El próximo mes se cumplen dos años desde que León inaugurara la alta velocidad ferroviaria y todavía continúan apareciendo impedimentos que bloquean la puesta en servicio del sistema de seguridad ERTMS, aplazado una y otra vez por motivos a los que ahora se suman otros nuevos y que provocarán que el servicio no sea homologado hasta al menos el próximo mes de marzo. Según ha podido confirmar este periódico, Renfe no ha iniciado aún las pruebas con su material motor, algo imprescindible para validar la línea entre León y Valladolid. A pesar de que Adif ya ha dado por confirmada la seguridad en los 162 kilómetros concluidos en septiembre de 2016, Renfe ni siquiera ha planificado las simulaciones comerciales con los cuatro tipos de trenes que circularán por este tramo.
El personal de Renfe especializado en realizar las validaciones se encuentra actualmente trabajando en el corredor mediterráneo y no hay previsión de que las pruebas comiencen antes de que concluya la temporada de verano. Ni aun comenzando en el mes de septiembre, los expertos que ahora están en Valencia y Alicante —se trata de personal de Integria, una de las cuatro filiales de Renfe—, el proceso podría darse por válido hasta pasados cuatro o cinco meses. El plazo responde a la necesidad de someter a pruebas a las máquinas de las series 112, 120, 121 y 130, los llamados patitos o minipatos. Es un trabajo que requiere entre dos semanas y un mes por cada tipo de tren y, como ya hizo Adif en su momento, durante la noche y en horarios en los que no haya viajes comerciales.
El tren laboratorio de Adif ya realizó su trabajo. RAMIRO
Tangencialmente, en los próximos meses hay dos actuaciones de Adif que de algún modo afectarán a los trabajos para concluir definitivamente el AVE entre Madrid y León. Por un lado, la doble vía que actualmente se instala entre la ciudad de Valladolid y Puente de Duero, unos siete kilómetros de distancia, también requiere de la validación del nuevo sistema ERTMS en sustitución del provisional Asfa, por lo que, de optimizar recursos, no tendría sentido comenzar los trabajos entre León y Valladolid, interrumpiéndolos en Puente Duero.
Por otra parte, Adif también está terminando el tercer túnel entre las estaciones madrileñas de Chamartín y Atocha, tramo que también afecta a los trenes transversales que parten de norte a sur —salen de La Coruña o Asturias hacia el Levante— y que igualmente necesita la validación del sistema de seguridad. De manera que el Ministerio de Fomento podría hacer coincidir la puesta en servicio de ambas obras con la homologación definitiva de la línea de León.
De agilizarse los plazos y conseguir que el tren alcance su máxima velocidad en primavera de 2018 supondría un retraso de casi dos años respecto a los planes anunciados en su día por la ministra de Fomento, que dio medio año desde septiembre de 2016 para que el tren que llega a León sea realmente de alta velocidad.
En la práctica, no contar con el denominado sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario impide viajar a los trenes AVE entre León y Madrid a los 350 kilómetros por hora para los que está concebida la línea, por lo que los tiempos de viaje son más largos. Desde que se inauguró el ferrocarril de alta capacidad, el viaje de León a Valladolid dura 60 minutos exactos y una hora y 53 minutos de la capital leonesa a Madrid. El trayecto entre Palencia y León es de 35 minutos. Una vez instalado el ERTMS —conocido popularmente porque de haber sido implantado en la curva de Angrois podría haber evitado 80 muertes— el viaje entre León y Chamartín será de una hora y 45 minutos, de 50 minutos desde la estación de Campo Grande (Valladolid) y de 30 minutos a Palencia. Actualmente, en el mejor y más veloz de los casos un viaje convencional entre León y Madrid (352 kilómetros en trenes de media distancia) dura dos horas y 51 minutos.
