Carteles de 'se vende' después de un año de presión de los ladrones en el León Norte
Los ladrones usan lanzas térmicas y halos láser que revientan cerraduras de seguridad y cajas fuertes

Maceteros instalados a modo de bolardos en la zona de urbanizaciones de Eras de Renueva.
A punto de cumplirse un año de la primera oleada de atracos y robos en casas habitadas que sobresaltó a las urbanizaciones del norte de la ciudad, las consecuencias de los asaltos comienzan a reflejarse en las fachadas frontales de las edificaciones. Las mismas por las que acostumbran a acceder los ladrones, comienzan a enseñar carteles de venta, con el hartazgo de sus propietarios, sometidos a una presión ininterrumpida desde que la fotografía de la zona tiene una versión lateral.
Nos miran desde el río», denunciaron los vecinos después de soportar los primeros cuatro meses de robos en un efecto llamada sin precedentes en el área urbana de León. De la cadena de robos, nació una defensa común, que comenzó con una asociación vecinal y discurrió entre una relación de medidas de choque, encaminadas a disuadir el acceso, cómodo, de los ladrones.
«Están ahí, en el río», insistieron los vecinos en las audiencias públicas que, a base de insistir, lograron ante las autoridades.
Hay una explanada ribereña que de noche oculta los ojos de los delincuentes, que miran sin recato para elegir el punto de ataque; la agenda de viviendas para asaltar se elabora al pie del río.
Los vecinos arrancaron la promesa de colocar más puntos de luz hacia el parque fluvial. Pero la promesa no pasó de eso. Tampoco el giro en la ordenación del tráfico por las calles que discurren transversales de la carretera a Carbajal y Peregrinos. Cualquier intervención sobre la circulación se antoja eficaz para entorpecer el paso cómodo de los ladrones, que muestran hechuras de las bandas criminales, con sus lanzas térmicas, sus halos láser que revientan cerraduras de seguridad y cajas fuertes. Desde el pasado otoño no ha pasado un mes sin relación de incidencias en atracos en la zona. La respuesta que esperaban los vecinos en busca de paz se traslada ahora a los carteles de venta de viviendas.