LEÓN ■ DECISIONES MUNICIPALES
León ultima el estudio para prohibir que se abran más bares en el Conde y el Barrio Romántico
La ampliación o no de la zona ZAS se decidirá en otoño y los efectos podrían entrar en vigor ya en primavera

álvaro caballero | león
Diez años después de que la primera declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) cerrara la apertura de más negocios de hostelería en el Barrio Húmedo, el Ayuntamiento de León ultima el estudio para decidir si amplía el espacio de prohibición al norte de la calle Ancha. No habrá más bares, ni principales ni ‘camuflados’ como restaurantes, si la actualización del mapa del ruido, que se prevé presentar no más tarde de noviembre, confirma que en el Barrio Romántico, así como en el entorno de la plaza del Conde Luna, se superan los parámetros fijados por la normativa municipal o por decisión política deciden rebajarse los mismos, ante la acumulación de expedientes y la aparición incluso de una plataforma vecinal contra el ruido.
Si al final se da el paso adelante, la tramitación administrativa posibilitaría que en la primavera del próximo año no pudiera aumentarse ya más el censo de negocios que han proliferado en la nueva zona de alterne referente de la ciudad.
El estudio que hay sobre la mesa marca en rojo un entramado de calles en las que se cuentan el Conde, Regidores, el Paso, Cervantes, el Cid, Dámaso Merino y las plazas de Torres de Omaña y Regla. Todas ellas son consideradas ya en este momento Zona de Respeto, que es el área de ‘seguridad contemplado en la ZAS para que no se extendiera la contaminación sonora. La creación de este pasillo no ha evitado que durante estos años aumentara el nivel de ruido en la zona, debido en buena parte a su asentamiento como espacio referente de ocio, lo que incrementa el tránsito y estancia de personas en la calle. Pero también por la ‘grieta’ en la normativa utilizada por algunos hosteleros para abrir nuevos negocios: la solicitud de licencias como restaurantes, para lo que sólo tienen que acreditar que la barra es inferior a 20 metros cuadrados y no supera el 20% de la superficie total del local, a pesar de que su actividad principal es la de bar, para la cual no hay nuevas licencias salvo que la distancia con el más cercano supere los 25 metros.
La ampliación de la ZAS, si al final se confirma, taponaría también esta vía para la apertura de nuevos establecimientos de hostelería. No cabría ninguna posibilidad, ni tampoco la ampliación de superficie, como sucede en ya en el Húmedo, donde la restricción ha hecho que el negocio de la transmisión de licencias incremente los precios de manera considerable.
De forma colateral, el Ayuntamiento tendría que definir una nueva Zona de Respeto, que de acuerdo a la normativa municipal debe integrar «una franja de un ancho mínimo de 50 metros alrededor» de la ZAS, lo que llevaría la raya hasta el entorno de San Isidoro, Ruiz de Salazar y el corral de San Guisán. Aquí, solo podrían abrirse restaurantes, pero no bares, salvo que superen los 25 metros de distancia con el más cercano; algo que ya no rige en el resto de la ciudad, con la única excepción de las discotecas.
Para tomar la decisión, el consistorio deberá examinar las mediciones hechas ya por el departamento de Acústica de la Universidad y resolver cuáles son los parámetros de referencia para la declaración ZAS. Si se mantienen los de la ordenanza municipal, más restrictiva que la Ley del Ruido de Castilla y León, será necesario acreditar que se superan en 20 decibelios dos veces por semana, durante dos semanas consecutivas, los 65 decibelios de ruido en el exterior por el día y los 55 por la noche marcados para zonas de actividades comerciales