LEÓN ■ EL IMPACTO DE LA REESTRUCTURACIÓN

El ajuste de la banca deja a casi 73.000 leoneses sin sucursal en su municipio

La provincia acelera el cierre de oficinas en el último año, con otras 28, y busca nuevas fórmulas para atender al mundo rural

Un grupo de mujeres espera su turno ante la oficina móvil. 

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s. fernández / m. j. muñiz | león

La reestructuración del sistema financiero sigue ajustando la realidad a la rentabilidad en aspectos como la reducción de plantillas y de sucursales. En León este proceso, lejos de remitir, incluso se ha acelerado en el último año. Y afecta de manera especial a las zonas rurales. Si, como en el caso de la provincia, están afectadas por la despoblación y el envejecimiento, los problemas del ajuste se agravan. Lo cierto es que más de 73.000 leoneses viven en municipios en los que ya no queda ningún rastro físico de entidad financiera. Son en realidad más: el estudio del Ivie que refleja el dato se centra en la disminución de la presencia en los pueblos entre 2008 y 2015. Desde enero de 2016 hasta el pasado mes de marzo otras 33 sucursales han desaparecido en la provincia. Sólo en los últimos doce meses son 28 las que han cerrado. La mayor parte de ellas de las entidades herederas de las antiguas cajas de ahorro. Que son las que siguen teniendo, a pesar del drástico recorte, una presencia mayoritaria en los pequeños núcleos rurales.

La banca on line avanza con fuerza, pero precisamente en estos núcleos (envejecidos y con problemas tanto de infraestructuras como de educación digital) la huida de las entidades llega a implicar exclusión financiera. El proceso de reestructuración no ha concluido, y las entidades buscan fórmulas para atender físicamente a esta población que queda al margen de las fórmulas de la nueva realidad bancaria. Abrir un par de días a la semana o llevar la oficina en un bus que recorre la provincia son algunas de estas fórmulas.

En marzo de 2008, todavía con los efectos de la expansión financiera, había en León 552 oficinas de entidades de crédito, según los datos del Banco de España. Hoy, nueve años y un drástico proceso de reforma después, quedan 394 sucursales. Son 158 menos, una reducción del 28,6%. Con una peculiaridad: sólo en los últimos doce meses la provincia ha perdido 28 oficinas. En total, los leoneses han perdido en esta recesión 158 puntos físicos con los que relacionarse con su entidad financiera. Y el medio rural ha sufrido de manera especial este recorte.

Ello a pesar de que en un entorno marcado por la dispersión de pequeñas poblaciones y el envejecimiento, la densidad de sucursales bancarias en la provincia está por encima de la media nacional: León tiene una oficina aproximadamente por cada 1.200 habitantes, mientras la media se sitúa en casi 1.500 ciudadanos. En la Eurozona hay una sucursal bancaria por cada 2.168 habitantes.

Una situación aún más apurada que la que refleja el reciente informe del Ivie, que señala que de los 211 municipios de la provincia algo más del 62% no tienen ninguna oficina bancaria. Aunque aglutinan a poco más del 15% de la población de la provincia, es cierto que estos leoneses son los que tienen más dificultades para resolver sus asuntos financieros a través de los medios digitales.

León es la sexta provincia del país con mayor porcentaje de población excluida de la red bancaria física. Con un dato muy llamativo: las provincias que le superan en exclusión son Ávila, Palencia, Salamanca, Segovia y Zamora. Castilla y León es, con diferencia, la autonomía con mayor volumen de población sin acceso a las oficinas bancarias, precisamente por su dispersión y envejecimiento. Son más de 363.000 personas, el 15% de su población más vulnerable financieramente.

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Ernesto acude a actualizar su cartilla el servicio móvil de su banco.  F. OTERO PERANDONES