Diario de León

LEÓN ■ EL ESTADO DE LAS INFRAESTRUCTURAS

El escalón reaparece en la Ronda Sur de León

El deterioro del firme de la primera fase de la LE-30 afecta a los más de veinte mil usuarios que cada día circulan por el vial, que tiene en el kilómetro tres una ‘zona cero’ que en los últimos meses ha vuelto a ceder

El tramo más afectado por los desperfectos ha agravado el hundimiento que sufre durante los meses de verano. RAMIRO

El tramo más afectado por los desperfectos ha agravado el hundimiento que sufre durante los meses de verano. RAMIRO

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l. u. | león

Más de veinte mil conductores se topan al día con el escalón central que ha vuelto a florecer sobre las viejas cicatrices de la LE-30. Los salpullidos que se creían parte del pasado están a flor de piel en la Ronda Sur, para riesgo y precaución de los usuarios que tienen en esta vía la mejor forma de conexión con todas las direcciones que confluyen desde la capital leonesa.

Se reproducen los males endémicos de una estructura, que tiene en la primera fase una zona cero en medio de su kilómetro tres; en ese tramo de entrepuentes, pasos elevados que apuntalan terraplenes y rellenos de tierra, los que conducen el vial desde los enlaces del Portillo hasta el nudo de comunicaciones que anuda la ronda a la A-66, la AP-71, la Nacional 120. El roce en paso elevado de la ronda sur de León con la N-630 y la vía del tren es un problema mayor, según resulta de ese rebaje que durante los últimos meses, durante el último verano, especialmente, ha cedido otro puñado de centímetros hasta que el corte ha pasado de anécdota imperceptible a salto profundo. La salida del puente que eleva la LE-30 sobre las vías del tren, en sentido este, para los vehículos que circulan hacia la capital, se ha convertido desde primavera en el mejor exponente de la degradación e inestabilidad del firme del vial.

La primera fase de la Ronda Sur supera cualquier perspectiva de vida media de las estructuras de alta capacidad, según se deriva del estado de salud que define a sus quince años de servicio, achacada por baches, badenes, desperfectos en firme y la cirugía de dos millones y medio de euros a la que obligó el estado defectuoso que a finales de la década pasada definió los cuatro kilómetros de trazado (en el tramo inicial de la circunvalación).

El tiempo ha reabierto las grietas, cosidas a veces con hilos interminables que se desparraman sobre el asfalto a lo largo y ancho de los cuatro carriles que conforman el piso del vial, hasta el punto de devolver protagonismo a ese escalón que en sentido León define la salida de los puentes que superan la carretera de Zamora y la traza ferroviaria con una depresión que empuja a un salto inevitable a los vehículos. Veinte mil se enfrentan cada día a ese reto que tiene poco que ver con las características de una conducción segura. El kilómetro tres de la Ronda Sur vuelve a ser una zona cero.

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