ALFONSO FERNÁNDEZ MAÑUECO presidente DEL PP de castilla y león
«León es el corazón de España»

Fernández Mañueco, durante la entrevista celebrada en la sede del Diario de León. JESÚS F. SALVADORES
álvaro caballero | león
Tuvo que pelear en primarias el derecho nobiliario de suceder a Herrera y no se quiere quedar ahí. Su vida es política y ahora se prepara para el siguiente paso. Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 1965) repite hasta ocho veces durante la entrevista la muletilla de que «hay que hacer un esfuerzo». Ese es, por ahora, su proyecto para León.
—¿En qué son distintas ahora la voz del partido y la de la Junta?
—Me refiero a que somos personas distintas: Herrera por un lado y yo, por otro. Antes, Herrera era presidente del partido y presidente de la Junta. En esencia decimos lo mismo aunque buscamos objetivos complementarios pero distintos. La Junta es gobernar para las mujeres y los hombres de Castilla y León y el PP es actualizar un proyecto ante los nuevos retos y nuevos tiempos de cara a ganar las elecciones de 2019.
—¿Eso les permite jugar a las dos caras, como por ejemplo con el discurso de la minería?
—No necesariamente. Sobre esto de la bicefalia se ha hablado mucho. Yo creo que tenemos buena coordinación y buena relación personal, que es lo que permite que haya buena coordinación, y son planos distintos. El ámbito institucional tiene que ser a veces un poco más reivindicativo que el político.
—No ha respondido a si juegan al poli bueno, poli malo.
—Todos jugamos en función de las circunstancias. Unas veces podemos ser polis buenos y otras polis malo, depende del tema y cómo esté orientado.
—¿Será tranquila la bicefalia?
—Sí.
—¿Por qué?
—Lo estamos demostrando en estos seis primeros meses. Durante 15 años he trabajado como secretario regional de Herrera, he sido consejero suyo durante 10 años, he colaborado desde la Alcaldía con la Junta. Entre los dos no va a haber ningún problema. Puede haber algún problema puntual que lógicamente, como en cualquier familia, si se produce lo resolveremos con discreción y diálogo.
—Usted marca una distancia desde el primer momento, cuando hace su ejecutiva, en la que casi no hay consejeros, muchos de los cuales se habían posicionado a favor de Silván.
—No, pero a la hora de tomar esa decisión no influyó. Alicia se posicionó y está en la ejecutiva, Carriedo no se posicionó y está, Mila tampoco se posicionó y está... Hay algún otro. Más o menos la mitad de los consejeros que están afiliados y pueden estar son miembros del comité ejecutivo.
—¿Eso significa que no hay problema?
—Lo que pasa es que consideramos importante darle una importancia adicional al partido, complementaria a la labor que tienen que desarrollar en la Junta.
—En la entrevista en este periódico durante la campaña, dijo que «lo normal era que corriera el escalafón», una interpretación nobiliaria del sistema del PP. ¿Ahora lo normal es que sea el candidato en 2019?
—Sí, bueno, un sistema nobiliario, pero pasamos las urnas y con un respaldo importante. Lo normal es que cumplamos los estatutos. Es el comité electoral nacional quien tiene que tomar la decisión. Tendrá que tener en cuenta la opinión de muchas personas: los militantes y afiliados que han hablado con claridad, los presidentes provinciales y otra serie de personas del PP, como Herrera, por supuesto.
—¿Estaría dispuesto a que hubiera primarias?
—Eso no está regulado en nuestros estatutos y no se va a producir, ni en Castilla y León, ni en la Alcaldía de León, ni en la comunidad de Andalucía.
—Habla de la Alcaldía de León. ¿Silván va a ser el candidato?
—Eso es pronto para hablarlo. Queda mucho tiempo, queda casi un año. Lo que sí puedo decir es que está haciendo muy buena labor: una eficaz gestión económica, una labor de cercanía y contacto con las personas y las organizaciones sociales. Y, por otro lado, está sacando adelante proyectos de futuro ilusionantes para la ciudad. Quizá el más concreto sea el más reciente: la capitalidad gastronómica, que yo tuve la posibilidad de apoyar. Luego, está aprovechando el AVE como factor de desarrollo, algo que está generando un turismo muy importante.
—¿Preferiría que Herrera le dejara paso ya o mejor no porque no cuenta con apoyos en las Cortes para poder presidir?
—Eso no depende de mí. En primer lugar, depende del propio Herrera y luego hay una serie de factores que se escapan de mi decisión, por lo que no me preocupo. En ese sentido, como presidente regional del PP, estoy liderando un proyecto para que el PP de Castilla y León y de León sea no sólo un partido ganador, que lo somos, sino un partido de gobierno. Cuanto más apoyo tienen el PP, más posibilidades de gobernar. Ahora, yo veo dos opciones: una opción que representa el PP, de renovación, de reformas, de modernización de la sociedad y de la economía, que quiere apostar como siempre por las grandes clases medias, que se representan en la provincia de León, tanto en el mundo rural como en el urbano; y, por otro lado, una nucleada en torno a la izquierda, populista y radical. El PP es sinónimo de estabilidad, de diálogo y entendimiento, no sólo político sino social con los agentes económicos y sindicales.
—Usted nombró a Vázquez secretario general, que es su mano derecha. ¿Podemos entender que Silván es su mano izquierda?
—Más que de manos derecha o izquierda yo hablaría de equipo. A mí me gusta hacer equipos amplios, no sólo una persona de confianza. El secretario general es una personas fundamental, el portavoz del grupo parlamentario, los presidentes provinciales y luego hay otras personas. Silván es una de esas personas. Habló de manera habitual con él, no sólo cuando coincidimos en las Cortes, sino también nos llamamos para temas de discursos, de ruedas de prensa. Es una persona que está en el núcleo, en el círculo de confianza.
—¿Si usted fuera presidente, le gustaría llevarlo de consejero?
—Es demasiado pronto. Estamos hablando de que yo tengo que ser candidato, tenemos que ganar las elecciones, sacar mayoría absoluta porque sino habría que hacer una negociación y luego ya... Todavía queda mucho para hablar de eso.
—Tendrá al menos un borrador de lo que quiere para Castilla y León si es presidente a partir de 2019. ¿Qué papel juega León?
—Sí, claro. León es una provincia fundamental, esencial en la comunidad por el peso que tiene simbólico e histórico y por la población. Siempre ha sido una provincia especialmente dinámica y tractora, que ahora está sufriendo los rigores de la crisis más que otras.
—Ahora no lo es. La Junta tiene un papel importante para que vuelva a serlo.
—Yo lo diría de otra manera. Creo que tenemos que devolver a la sociedad leonesa su capacidad de ser innovadora, de tener capacidad de generar actividad económica y creación de empleo. A eso tenemos que ayudar todas las administraciones públicas. Después de las administraciones leonesas, la Junta tiene que hacer un esfuerzo en esta provincia, sin duda.
—¿Cree que la Junta se ha equivocado en sus políticas con León? Todos los indicadores, económicos y demográficos, van hacia abajo.
—Estamos sufriendo porque la crisis empezó en 2008, no nos olvidemos. Estamos hablando de casi diez años, la crisis económica en España más grande de la democracia. Ha habido unas provincias que eran menos industriales y que han acusado menos la crisis y otras más industriales o energéticas, como León, que ha acusado el golpe más. Ahí hay que hacer un esfuerzo de cara al futuro.
—Habla de los 9 últimos años, pero van 26 años de gobiernos del PP en la comunidad. ¿Le preguntaba por las políticas estratégicas de estos años?
—Claro, comparar con una fecha concreta, parece que yo tengo un objetivo, un titular o una premisa y corto por ahí. Si a lo mejor cogemos por 14 años, a lo mejor la provincia de León desde luego estaba en unos niveles de desarrollo y creación de empleo de los más importantes de la comunidad; sin duda, lo podemos comprobar. En todas las provincias estamos empezando a sacar la cabeza, se han creado 6.000 puestos de trabajo en los dos últimos años y eso pone de manifiesto que se está recuperando el crecimiento económico. Todavía queda mucho trabajo por hacer. No nos conformamos. Queremos que la sociedad de León, que las empresas de León, crean en sí mismas, recuperen la ilusión y que la provincia sea un factor de desarrollo.
—¿Pero a partir de qué proyectos, estrategias o sectores?
—Fundamentalmente, el turismo, no sólo para la ciudad sino para la provincia. La industria agroalimentaria también es importantísima. Voy a decir dos cosas que tiene la provincia fundamentales: el medioambiente y el patrimonio, que tienen que ser algo que debemos preservar y además que se convierta en un elemento de desarrollo, sobre todo en los núcleos rurales. Apostar por el patrimonio y el medioambiente tiene que crear oportunidades.
—¿Qué papel cree que debe jugar León en la estrategia logística?
—El tema logístico es uno de los elementos importantes para Castilla y León en su conjunto. Tiene que ser uno de los elementos importantes del futuro de la economía de Castilla y León.
—¿Si es presidente de la Junta, qué va a hacer por León?
—Me pone la muleta y voy a entrar. León es el corazón de España. León, junto a Castilla, se han hecho España y es algo que debemos de tener todos claro. Esa es parte de la historia de siglos, pero también reciente. De los seis presidentes que ha tendido la democracia, tres han sido de Castilla y León. Eso quiere decir algo. Castilla y León tiene un liderazgo político y social que jugar en estos momentos.
—Pero le preguntaba por León.
—A partir de la unidad de España y la defensa de la democracia, tenemos que analizar el funcionamiento del modelo autonómico y ya veremos si hay que hacer reformas para mejorar. Soy consciente de que existe un sentimiento especial en la provincia de León, histórico y actual. Tendremos que hacer un esfuerzo para que todos nos sintamos a gusto en el actual sistema del estado de las autonomía, para que León lo estén, si no todas las personas sí la inmensa mayoría. En eso haremos el esfuerzo.
—Dice que es el corazón de España. ¿Pero qué van a hacer por León?
—Tenemos que hacer un desarrollo regional armónico. Tenemos que hacer todos los esfuerzos necesarios y no mirar de reojo a la provincia de al lado. Todos nos tenemos que sentir orgullosos de nuestra propia provincia y ahí, desde luego, apoyar las potencialidades que tiene León y no, por ejemplo, Soria. Hay que hacer un esfuerzo para evitar esa sensación de agravio mirándonos de reojo unas provincias a otras. Tenemos que hacer un esfuerzo con las nueve provincias y con León, especial.
—El leonés quiere oír que tendrá las mismas condiciones, por ejemplo, que Burgos.
—Es lo que he dicho. Que todos tengamos las mismas condiciones para que la propia sociedad, el propio sector empresarial, los autónomos, sean los primeros que empujen y que las administraciones sean una ayuda que venga a facilitar el trabajo del sector privado. Creo claramente en el sector privado, en la sociedad, no creo que el empleo lo tengan que crean las administraciones. Tenemos que facilitar la labor a quienes crean empleo, que son los empresarios, y digo empresarios, no emprendedores. En León hay muchos y muy buenos empresarios y hay que ayudarles para que haya más y ganen más peso.
—¿En su estrategia, qué papel juegan los jóvenes en León, donde tienen pocas oportunidades?
—Tenemos que hacer todos los esfuerzos necesarios para que en León trabajen los mejores, los más preparados. Si son de León, mejor que mejor, pero si vienen de Salamanca, bienvenidos sean. Los jóvenes tienen que tener oportunidades y generarlas es algo fundamental para que nuestra comunidad, en un medio plazo, incremente su población. En la comunidad, seguimos teniendo en términos globales la misma población que hace 80 ó 100 años, pero también es verdad que la población de España era la mitad que ahora. Hemos perdido peso relativo. Tenemos que crecer en habitantes y para eso dar más oportunidades, no sólo dar los empleos que se han perdido en la crisis. Tenemos que seguir en la línea de política económica adecuada desde el Gobierno, la Junta y las administraciones locales. León tenía más de 600.000 habitantes cuando llegó la democracia y ahora está por debajo de los 500.000. Han ganado otras provincias y ahí tenemos que hacer hincapié para que los jóvenes tengan trabajo o puedan crear su propia empresa.
—Han ganado otras provincias, dice. ¿Ha llegado el momento de apostar por otro eje de desarrollo que el de Valladolid, Palencia y Burgos? Quizá el de León y Salamanca.
—Creo que hay buscar oportunidades para las nueve provincias porque si no vamos a generar el agravio en otra provincia. Hay una base de razón en el sentimiento de agravio de León, pero también un componente histórico. En lo que sí creo es un desarrollo armónico de toda la comunidad, no en un eje contra otro. Cada una tiene sus potencialidades. Hay que generar un sentimiento contrario al del agravio con mayor desarrollo, posibilidades y población.
—¿Por qué cree que no ha habido ese desarrollo armónico?
—La crisis, vuelvo a insistir, ha golpeado duramente a las provincias que tenían un sector industrial importante. Para otras cosas, León ha sido más desarrollada que otras agrícolas que se están recuperando más rápido. Ha sido un efecto de la globalización. A veces hay razones que no dependen de nosotros.
—Decía en una entrevista que el PP ha aprendido de sus errores. ¿Cuáles eran esos errores ya corregidos?
—A veces nos hemos estado preocupando demasiado de la gestión, en una situación crítica como la que vivimos en 2011. La sociedad en su conjunto, bajo el liderazgo del PP, la salvó, y lo que se nos olvidó fue explicar, comunicar y hacer política, que es una de nuestras principales responsabilidades. Debíamos de explicar mejor por qué se tomaban decisiones que eran duras.
—Otro de los errores es la corrupción. Usted presidió la comisión de Derechos y Garantías. ¿Cree que actuaron a tiempo y que es una cosa superada?
—Yo creo que la crisis económica ha hecho que la sociedad española exija mayor rapidez a la hora de tomar decisiones con respecto a los casos de corrupción. En eso nos hemos adaptado a la nueva situación. Pero también tenemos que ser no sólo rápidos, contundentes y firmes, sino justos. No podemos cometer injusticias porque han quedado demostrados casos de gente que parecía que eran unos corruptos y luego se demostró claramente que eran inocentes.
—En Castilla y León tienen los casos de la Perla Negra y la trama eólica. ¿Usted mantiene que son ‘corrupción de personas’, como dice Herrera, y que no es sistémica?
—No, por supuesto. Son casos concretos y puntuales.
—Son casos que afectan de arriba a abajo a una consejería entera.
—Bueno, hasta ahora lo que yo sé estamos hablando de una persona que tuvo responsabilidades en un tercer escalón de la Junta. Vamos a ver qué es lo que ocurre, cómo se desarrollan los acontecimientos. Pero hasta ahora no se puede decir, de los datos que tenemos, que la corrupción sea sistémica, sino todo lo contrario. Son casos concretos y en unos niveles inferiores del escalafón.
—Usted aparece en las conversaciones grabadas por la UCO para la Operación Lezo (la investigación de corrupción del expresidente de la comunidad de Madrid Ignacio González). ¿Teme que vaya a tener algún problema por las alusiones que se le hacen?
—No.
—¿No cree que vaya a condicionar su carrera?
—Nada. (Se sonríe). Cero problemas.
—¿Cómo ve la situación desde la segunda fila de la bancada de las Cortes de Castilla y León, detrás del Gobierno?
—Sobre todo con compromiso y apoyo al gobierno de la Junta y de renovación en ese proyecto del que he hablado que tenemos que elaborar entre todos. En el encaje de la opción centrada, moderada y que plantea reformas para la modernización de la economía y la sociedad, ahí el pacto con Ciudadanos está siendo eficaz y útil, no sólo a nivel de la comunidad sino también local.
—Un día sale Fuentes con amenazas y al día siguiente pregunta dónde hay que firmar...
—Han antepuesto la responsabilidad de que es bueno tener unos presupuestos. Hemos tenido buena disposición con ellos, como me consta que sucede en el ayuntamiento de León y otros en beneficio de la gente. La izquierda está orientada a ver quién es el más radical y populista; ahí les dejamos.
—«Me afilié a este partido con don Manuel Fraga; pegué carteles con Aznar; con Lucas tuve mis primeros cargos orgánicos; y Herrera me propuso como su secretario regional». Hay a quien le choca con la regeneración de la que habla.
—Los más trasnochados, caducos y poco regeneradores son algunos que acaban de llegar. ¿Quién es regenerador? Quien tiene capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos, quien tiene capacidad de liderar, de transformar. Eso lo ha tenido siempre el PP , el PP de León y el PP de Castilla y León. Yo bebo en las fuentes, en la herencia, que nos deja el PP de Castilla y León. Sólo puedes afrontar el futuro cuando tienes un buen pasado. Cuando uno necesita un médico busca el que tiene más experiencia. El que sea capaz de transformar mejor, de modernizar, de poner encima de la mesa nuevos planteamientos, pero también quien haya demostrado de manera contrastada en la gestión de una administración pública. Yo, en ese sentido, ahí tengo los resultados de la Alcaldía de Salamanca.