En la senda imparable de la privatización de los dos enclaves
Los más de dos millones de euros de media de déficit que acumulan cada temporada los dos espacios blancos en su conjunto han sido determinantes a la hora de que la Diputación opte por la privatización de los espacios de esquí. Pretenden no sólo zanjar la permanente sangría para las arcas provinciales que supone la gestión de sus enclaves invernales, sino también mejorar su funcionamiento y modernizar el modelo de negocio, con actividades de ocio todo el año. De todas formas, se reservará el derecho de fijar los precios de los forfaits y abonos y será un funcionario de la institución el que tenga la máxima responsabilidad sobre los enclaves, pese a su gestión privada.
Trabajadores de la casa elaboran ya un exhaustivo inventario de los dos enclaves invernales y un informe económico pormenorizado. El prácticamente centenar de trabajadores que se reparten entre las dos estaciones (cerca de 70 en San Isidro y una treintena en Valle Laciana-Leitariegos) podrán conservar sus puestos, uno de los mensajes que la Diputación lanza reiteradamente desde que el debate sobre la privatización se puso sobre la mesa. Serán recolocados en diversos servicios provinciales.