Lanzas térmicas, inhibidores de alarmas y vestimenta paramilitar
No dejan espacio a la improvisación. Ni se trata de aficionados. Las armas utilizadas por este grupo criminal les convertía en cacos de primer nivel. Lo adelantaba este periódico durante el pasado verano, cuando se produjo la última oleada de asaltos en el área del alfoz de la capital leonesa. Ya en aquel momento, la información que empezaba a trascender no era nada tranquilizadora: los ladrones ya habían dado un importante salto cuantitativo en sus acciones, puesto que de entrar en viviendas desocupadas empezaron a intervenir en casas habitadas, cuando los moradores dormían. En esos asaltos utilizaban lanzas térmicas para reventar puertas y cajas fuertes, inhibidores de alarmas, vestimenta paramilitar y armas de fuego formaban parte de su arsenal.
Esta operación tranquiliza de algún modo la percepción social sobre este tipo de delitos que han sido cometidos en el entorno de León repetidamente. Sin embargo, aún quedan varios casos sin resolver. Por ejemplo, si esta banda es la misma que operaba en los chalés del norte de la ciudad, concretamente en Eras de Renueva, y si también alcanzaron viviendas en Villaquilambre, donde se ha vivido una importante tensión social como consecuencia de este tipo de robos, acentuada en momentos muy concretos.