El contrato incluye el control de los vados existentes en la actualidad
El trabajo servirá para tener un «callejero actualizado y acorde a la realidad de las indicaciones y placas existentes», como se cita en los pliegos del contrato, que inciden en que esta información debe contener la «localización actual y georreferenciada de los números de calle, de manera que pueda emplearse para localizar en la cartografía» diferentes fenómenos. El inventario, como se recalca en el documento, se centrará en las placas de calle, número de calle y vados, y tendrá que contener dentro de los datos de cada uno de ellos el código, tipo de vía, nombre, kilómetro, coordenadas, tramo, pedanía o barrio, distrito y sección.
En el caso de las calles, se recogerá la fecha del Pleno en el que se aprobó la denominación, mientras que en las placas se añadirá además la fecha de instalación de la misma, el material del cual está hecha y una foto actualizada que dé imagen de su estado.
Los vados tendrán un capítulo aparte, puesto que sumarán a todos los datos genéricos del resto las coordenadas de los límites de la puerta de acceso y la anchura de la misma. Esta información servirá como complemento para la revisión de este tipo de licencias municipales, gracias a las cuales el Ayuntamiento de León pone al cobro este año 695.431,55 euros, distribuidos en un padrón de 6.584 recibos.
La cifra supone un aumento de un 5,3% del número de vados con respecto al año 2011, cuando se empezó con la anterior revisión de estas autorizaciones. El procedimiento ayudó a que afloraran cerca de 200 permisos de entrada de vehículos que no pagaban tasa. El desfase se daba sobre todo porque contaban con el rebaje de la acera hecho, lo que por sí mismo ya implica la obligación del pago de la tasa correspondiente, aunque no dispusieran de la placa identificativa. A pesar de los resultados, no ha habido más inspecciones desde el año 2014, como admiten desde los servicios técnicos de Urbanismo.