EL DEBATE DE LA ‘ZAS’ EN EL VIEJO LEÓN
Vecinos y comercio piden un plan para dinamizar el casco histórico y que no sea un «parque temático» de bares
Vecinos, hosteleros, comerciantes y expertos reclaman un plan específico de dinamización para evitar que «sólo haya bares» en el casco histórico

El entorno de las calles Azabachería y La Rúa es uno de los más desolados del casco viejo. RAMIRO
álvaro caballero | león
Con el casco histórico «convertido en un parque temático de los bares», los agentes económicos, vecinos y expertos se oponen a la propuesta de la nueva asociación creada por los propietarios de locales comerciales vacíos para reclamar que se elimine las restricciones para la apertura de nuevos negocios de hostelería y se rijan por las mismas normas que en el resto de la ciudad. La solución, inciden, no pasa por eliminar la Zona Acústicamente Saturada (ZAS), sino en que el Ayuntamiento de León desarrolle «un plan específico de dinamización para recuperar el área como centro comercial abierto», a partir de la regulación de «beneficios fiscales y ayudas para la implantación de otras iniciativas» que revitalicen la ciudad antigua. Dos decenios después de que se invirtieran más de 32 millones de euros de fondos europeos, entre reurbanizaciones y planes ARI, apenas sobreviven en el espacio acotado por las antiguas murallas 3.500 vecinos, poco más de una docena de pequeños comercios tradicionales y 229 bares, pubs y restaurantes.
En el casco histórico, como reseña la presidenta de la asociación Barrio del Mercado, Ángeles González Espadas, «hace falta dinamismo y que suba, pero no a costa de la salud de los vecinos». «La zona está sobresaturada y no se debería abrir más a lo loco. En esta parte, no, pero en el Húmedo conozco gente que se iba a dormir los fones de semana al pueblo y se levantaba para venir a trabajar porque en su casa no podía dormir», incide, convencida de que «se necesita un plan de choque». «El Ayuntamiento tiene que implicarse y dar ayudas para el pequeño comercio como hace con los grandes», recomienda.
AQUELLA TIENDA DE ZAPATILLAS
La idea la suscribe el presidente de la federación de vecinos. Jorge Díez considera que «están locos los que quieren que se elimine la ZAS y no entienden la ciudad si piensan que se puede mantener la zona sólo con bares». «Si queremos que una tienda de zapatillas pague lo mismo por el alquiler que un bar, estamos equivocados. Se necesita la regulación administrativa y un plan específico y efectivo para revertir la situación», concede el portavoz vecinal, quien abunda en que «las bonificaciones fiscales para el pequeño comercio se deben dar también en el resto de la ciudad». «Lo que está claro es que la gente se ha ido», subraya.
Un ejemplo de la sentencia es Pilar Castañón. La presidenta de la asociación León Típico tuvo que «alquilar la casa, en la calle Ramiro III», y marcharse a vivir al Ejido. «En San Martín resisten apenas 7 vecinos. Nos han ido echando. Cada vez que se muere un vecino aprovechan para ampliar hacia arriba. Ahora, por si era poco, alquilan los pisos por fines de semana para despedidas de soltero», cita la representante de la zona, quien se apunta a que «se haga un plan específico para buscar una solución».
LOS HOSTELEROS, A FAVOR
Frente a estas posturas de defensa de la ZAS, la única postura favorable a la propuesta de los propietarios la firma el presidente de los hosteleros del Barrio Húmedo. « Ramón Cármenes defiende que «la regulación es un poco contraproducente para la zona, porque no hay otra cosa». «No se entiende», apunta el representante del sector, «que haya una regulación diferente a la que existe en el resto de la ciudad», donde la única limitación es que debe guardarse 25 metros de distancia entre discotecas y similares. «Claro que hay ruidos, pero en otras zonas, como puede ser Michaisa, son el triple y no hay limitaciones», expone. «Se necesita un plan de dinamización, al día de la demanda de lo que pide el momento», insiste.
No lo ven de la misma manera desde la plataforma contra el ruido. El colectivo, surgido para exigir que se cumpla la normativa ZAS, entiende que «es un disparate». «¿Qué piensan hacer con los vecinos de la zona, realojarlos fuera?», ironiza Mariano de Priego. «Lo primero que tenemos que plantearnos es qué queremos ser de mayor: Magaluf o un referente de turismo cultural», señala el representante del movimiento, quien apuesta por «buscar soluciones», pero no por «cambiar la ley para beneficiar a unos pocos».
Más ambiguo se muestra el gerente de la Cámara de la Propiedad Urbana. Miguel Ángel Sánchez Fraile concede que «se necesita una regulación apta para que los locales no estén condenados, pero tampoco que se condene a los que viven ahí». «El Ayuntamiento debe hacer un plan claro de qué quiere. La solución es política», asegura.
La tesis de que «más bares no son la solución» la rubrica también el presidente de la asociación de comerciantes León Gótico. Juan Dopico ve «razonable que lo pidan», pero defiende que lo necesario es «hacer un plan bien estudiado para que el comercio vea atractivo volver a instalarse». «El pequeño comercio desaparece cada día más. Se necesita que se dé un trato diferente. Ahora sólo hay incomodidades», cita el portavoz del sector, quien insiste en que se debe apostar porque vuelve a ser «el centro comercial abierto que fue».
EL SALVAJISMO SIN VECINOS
Ese escenario desapareció «en la época de Morano, apoyando el salvajismo de los bares» que terminaron con «la infraestructura de comercio tradicional, como Almacenes Catalanes, La casa de los botones o Ubaldo», reseña el divulgador Juan Carlos Ponga. «Sucumbieron ante la presión económica de quienes han especulado con la hostelería», cita el estudioso, que recalca que «la estrategia pasa por favorecer a las grandes superficies». «Aquí, se construye al revés: antes de levantar el edificio se venden los locales comerciales de la parte baja», cita, tras insistir en que en estas dos décadas «ha fallado la falta de apoyo del Ayuntamiento al comercio tradicional, el fin de las rentas antiguas que coinciden con la crisis y la especulación». «Se necesita un plan específico. Si quitan la ZAS, echarán al poco comercio que queda en la zona», sentencia.
El plan de dinamización comercial se debe dar pero «en toda la ciudad, para no crear particularidades», como señala el geógrafo y urbanista Lorenzo López Trigal». «Si antes existía un lobby inmobiliario que influía en la ciudad, hoy lo discute el lobby de los hosteleros y propietarios que está muy implantado», señala el profesor universitario, quien participó en la redacción del anterior plan especial de la ciudad antigua. «Es necesario replantear las actividades y servicios, pero también lo urbanístico porque ha variado», cita el experto, quien insiste en que «es indudable que hay que contener el proceso de saturación de los bares» y señala que «eso se consigue con un planteamiento más exigente».