LEÓN ■ EMPRESAS
Antibióticos cumple tres años tras la quiebra con el reto de los 250 empleos: faltan 40 más según el pacto
El plan laboral se planificó con el compromiso de contratar más trabajadores de la sociedad extinguida
La instalación industrial luce ya el nuevo nombre de la compañía. JESÚS F. SALVADORES
l. u. | redacción
El encuentro entre el fondo de inversión Black Toro y la compañía Antibióticos trasciende como una luna de miel en base a la resurrección de la quiebra, los objetivos empresariales alcanzados y el progreso de la actividad industrial. Sólo el plan laboral fijado en la adjudicación de la sociedad puede ofrecer un desajuste sobre las previsiones anunciadas. De acuerdo con ese matiz que recoge la sentencia del juzgado de lo mercantil para resolver el proceso concursal, la sociedad adquirente asumió en noviembre de 2014 la compra de la unidad productiva de la fábrica química leonesa, y con ella 170 trabajadores de la empresa concursada; de ellos, 120 pasaron a prestar sus servicios de forma inmediata; mientras que 50 se iban a incorporar en un plazo de 24 meses a partir de aquella fecha, durante un periodo en el que permanecieron en situación de suspensión contractual.
Ese coste lo asumió también la nueva empresa compradora. En el paquete de compromisos se incluía el contrato de otros 80 trabajadores en un plazo de 36 meses; el cumplimiento de esta cláusula se garantizó mediante un aval bancario, una garantía equivalente al importe de un millón de euros (1.084.080). La nueva sociedad que se hizo cargo de Antibióticos a partir del desembolso inicial de nueve millones de euros asumió a la vez la obligación de reconocer la antigüedad de los trabajadores en la sociedad, (en la empresa quebrada e intervenida judicialmente) además de su remuneración según la rebaja expresada en la oferta de compra. En esta parte del epígrafe de la parte dispositiva dictada por el mercantil se localiza el desarreglo entre lo dictado y lo cumplido: fuentes sindicales cifran en 210 empleados la plantilla actual de la compañía. A la compañía le faltan, según esa estimación, cuarenta trabajadores en plantilla para alcanzar el límite que se había fijado a estas alturas de proceso.
Estos cálculos se constatan en diversos documentos que relatan la oferta del fondo inversor, cuando desgranó a las autoridades concursales su oferta sobre la fábrica leonesa. «Compromiso de creación de puestos de trabajo para antiguos trabajadores de Antibióticos, en número equivalente al de aquellos cuyo contrato se vea extinguido en el despido colectivo a tramitar en el marco del procedimiento concursal, hasta un máximo de 80 puestos de trabajo creados en un plazo de treinta y seis meses desde la adjudicación de la unidad productiva». Entonces, se señaló también que el importe máximo avalado (el millón de euros) sería minorado en 13.506 euros por cada nuevo puesto de trabajo ocupado en el plazo de tren años desde la firma de la adjudicación. Se subrayó que computarían también a efectos como puestos de trabajo creados «los de aquellos antiguos trabajadores de Antibióticos que fueran contratados y su relación laboral se viera extinguida por cualquier causa ajena a la voluntad de la parte empresarial...). Estos matices sobre el grueso de la plantilla de Antibióticos tenían fecha de revisión concreta: la efeméride de los tres años desde la adjudicación de la unidad productiva al fondo Black Toro Capital. Los nuevos dueños de la compañía han logrado invertir en este tiempo un estado de quiebra que llegó a parecer irrecuperable.
En sólo tres años, la nueva ADL Biopharma ha conseguido posicionarse en tres líneas de negocio diferenciadas y complementarias a la vez: fabricación de productos activos derivados de la penicilina; el desarrollo y el escalado por contrato; y la fermentación por contrato.
Llega ese punto de recuperación de la posición perdida tras tantos años de vaivenes y crisis con inversiones históricas de cerca de cuarenta millones de euros avaladas por la ambición empresarial.