Diario de León

LEÓN ■ MANIOBRAS

Cuando el rescate llega del cielo

La Brigada Paracaidista del Ejército realiza un ejercicio para ensayar la evacuación de civiles españoles de una zona belicosa

En la fotografía principal, tomada con la salida del sol, los miembros de la Brigada Paracaidista van saltando desde el Hércules.

En la fotografía principal, tomada con la salida del sol, los miembros de la Brigada Paracaidista van saltando desde el Hércules.

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

A. Calvo | León

Empezaba la noche cuando la compañía de reconocimiento avanzado de la Brigada Paracaidista del Ejército Español se lanzó a más de cuatro mil metros de altura y tomó tierra en León, cerca de Rioseco de Tapia, en la zona de la Madavia. Este escalón avanzado pasó la noche al raso —sus botellas de agua casi se congelaron— y prepararon la zona para que, a partir de primera hora de la mañana de ayer, comenzara el despliegue del escalón de asalto. Más de 800 militares participan en el ejercicio Listed Paratrooper, un duro ensayo para estar preparados y poder rescatar a civiles españoles que se encuentren en medio de una zona de conflicto. Un ejercicio milimétrico y coordinado, donde nada queda al azar y todo parece real.

El escalón avanzado estaba listo para su misión cuando aún no había salido el sol. Y con el intenso ruido de los motores del avión Hércules español sacaron sus prismáticos para proceder a contar campanas. Es así como identifican a los paracaidistas que uno a uno va saltando de la cola del avión, casi como formando un pentagrama musical, y mecidos por el viento hasta que llegan a tierra. Previo a ellos, y en la primera pasada del avión, ya había caído la carga, todo el material necesario para llevar a cabo la misión, desde los pequeños y robustos vehículos mulas hasta un obús para la defensa, además de otros enseres.

Los paracaidistas, pulcros y afeitados —como exige la brigada a la que pertenecen para evitar problemas con el casco—, saltan llevando en algunos casos 80 kilos de peso. Sólo el paracaídas pesa quince, más otros cinco del paracaídas de seguridad, que uno de ellos tuvo que desplegar ayer. Después su mochila, con todo lo necesario para pasar varios días de misión, desde la ropa a los útiles de higiene y la comida —el infiernillo para calentarla o la cafetera—, el fusil, la munición y todo el material militar. El salto, con una teoría estricta que la realidad casi siempre rompe, está condicionado por el viento y la mochila, con más de quince kilos, que tienen que llevar al saltar hacia adelante, en la cintura, y que mientras vuelan va colgada.

Desde ese instante, la zona de la Madavia se convirtió en el escenario de una película bélica. Soldados oteando el horizonte, corriendo para recoger las cargas, preparando el puesto de mando o tomando posiciones. Aunque sólo era un ejercicio, son profesionales que realizan estas prácticas como si fueran reales. Dos de los paracaidistas, de hecho, se lesionaron en el salto.

La preparación de este ejercicio comenzó en la Base Príncipe, donde se hizo toda la planificación. Después, la primera parada fue Villanubla. En el aeropuerto vallisoletano se aisló a los soldados —como se haría en un caso real para evitar filtraciones de seguridad— y a cada uno se le asignó su misión. Un grupo fue a Segovia y otro a León, para ensayar la toma de supuestos aeropuertos desde los que evacuar a los civiles españoles. Desde Valladolid se coordina toda la operación, que hoy concluye, con la evacuación de los civiles. En el ejercicio, de carácter internacional, también participan una treintena de miembros de la Brigad Parachutiste de l’Armee de Terre francesa. El capitán galo Hakim destacó la importancia de estas prácticas para la coordinación de los ejércitos europeos en misiones conjuntas.

«La preparación física es básica para un soldado, es disciplina, no sólo la militar de acatar órdenes. También la personal de seguir avanzando. Cuando uno cree que está cansado, aún queda mucho por exprimir. Es la capacidad de superación, de esforzarse, de enfrentarse a unas condiciones que no son las más adecuadas», explicó el general Alfredo Pérez de Aguado Martínez, que se desplazó a León para ver cómo marchaba el ejercicio.

Anoche, esta vez todos los efectivos, durmieron al raso. Esperando como buenos paracaidistas y preparándose para una misión real, que de momento, España aún no ha tenido que realizar.

tracking