LEÓN ■ TRIBUNALES
La acusada de apuñalar a su novio en la cama acepta cuatro años de cárcel
Reconoce los hechos y la fiscal contempla la atenuante de enajenación mental grave.

Un momento de la vista celebrada ayer en la Audiencia de León. M.A.Z.
miguel ángel zamora | león
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial impondrá una pena de cuatro años de prisión a la autora del apuñalamiento en el cuello a su compañero sentimental cuando se encontraba en la cama, después de que la investigada reconociera ayer los hechos en la vista oral.
En causas con penas tan elevadas como la que solicitaba la fiscal (pedía doce años de cárcel) no es posible alcanzar pactos previos de conformidad. No obstante, las partes acordaron los términos de las calificaciones definitivas a condición de que la procesada reconociera lo ocurrido y el juicio se convirtió casi en un trámite.
La sospechosa matizó que en el momento del ataque, se encontraba bajo los efectos de las pastillas y el alcohol que había ingerido de forma abundante, para sobrellevar los malos tratos que según ella, le inflingía la víctima.
«Sí, lo reconozco. Es cierto que le clavé el cuchillo una vez y lo intenté otras dos veces», aseguró a preguntas del Ministerio Público, que modificó sus conclusiones provisionales para solicitar finalmente una pena de cuatro años de cárcel, 21.937 euros de indemnización para el varón, una orden de alejamiento por un periodo de cinco años a una distancia nunca inferior a 500 metros.
La madrugada del 2 de agosto de 2015, la procesada había discutido con su pareja, circunstancia que motivó que cuando el individuo se encontraba en la cama, le asestara una puñalada en el cuello y después le propinara otras dos más. Cuando la policía acudió al lugar de los hechos, tuvo que derribar la puerta de entrada al inmueble, sito en el barrio de San Esteban. Por el estado en el que quedó tras las heridas, la víctima no podía pedir ayuda y además la acusada había tirado el teléfono móvil del varón por la ventana, para que no pudiese solicitar auxilio.
«Tomaba pastillas mías y de las de él y además aquella noche me había metido medio litro de ron», explicó en sala. «Tengo un poco de ansiedad y la cabeza...», contestó a instancias del ponente cuando se le preguntó por su estado de salud. «Estoy trabajando de autónoma, que llevo 22 años». Permaneció en prisión desde el día siguiente de los hechos hasta justo un año después y desde entonces se encontraba en libertad provisional. El tiempo que ya estuvo encarcelada le será descontado de la pena.
A la vista de lo declarado en sala, la fiscal se decantó por dar por probado un trastorno de las facultades intelectivas que consideró motivo atenuante de la pena, a la vez que consideró también en el mismo epígrafe la reparación del daño causado por el pago de las indemnizaciones.