LEÓN ■ TRIBUNALES
El juez da un ultimátum a los okupas de La Lastra para que desalojen en dos meses
Una veintena de personas viven de forma ilegal desde el verano en un bloque nuevo tras pagar 350 euros por la llave.

El joven dominicano Rudi con su hijo y su perro en el piso en el que viven de forma ilegal desde el mes de julio. RAMIRO
A punto de cumplirse siete meses desde que seis de las diez viviendas de un edificio sin estrenar de La Lastra fuera invadido por una veintena de okupas, el juez acaba de dar un ultimátum a los residentes ilegales de este bloque para que abandonen los pisos en el plazo de sesenta días. El juicio por la demanda penal planteada por la promotora y propietaria del inmueble (Docsa) por un delito leve de usurpación debía haberse celebrado el 24 de enero, aunque el juez decidió «en aras a buscar una solución rápida» instar a los okupas personados en el Juzgado para la vista a abandonar las viviendas en dos meses.
Tal y como explica el abogado Pablo García, también están a la espera de fecha para el juicio por el procedimiento civil planteado por la propiedad por desahucio por precario dirigido a todos los okupas del número 8 de la calle Juan Pablo II, a pocos metros de la rotonda de José Aguado y en una de las vías de entrada al polígono de La Lastra desde la avenida Fernández Ladreda. «Con la vía penal podemos desalojar algunos, sólo a los que hemos podido citar y no habría forma de evitar que llegaran otros y ocuparan los pisos vacíos, con la civil, sin embargo, podemos lograr que se vayan todos a la vez».
Supuestamente fue una mafia local organizada la que a principios del pasado mes de julio vendió a los okupas las llaves de entrada a estas viviendas, después de ocupar el edificio de forma ilegal, reventar las cerraduras y cambiarlas por unas nuevas. Los okupas, la mayor parte de nacionalidad dominicana, pagaron entre 200 y 350 euros por la llave que les daba acceso a una vivienda.
Desde el principio, las quejas de la comunidad de vecinos que incluye este inmueble, que engloba los números 2, 4 y 6 de la calle Juan Pablo II y Antonio Vázquez, 17 (la esquina de la promoción) son continuas. Ruidos a horas intempestivas, peleas, inundaciones, daños en equipamientos comunes...
«El sábado tuvieron la música a todo volumen desde las siete de la mañana a las cuatro de la tarde, la vecina del tercero que vive pared con pared con ellos tuvo que irse de casa a comer fuera porque no lo soportaba, es un horror; son unos sinvergüenzas, llamamos a la Policía pero no pueden hacer nada», asegura una de las vecinas de al lado.