Una plantilla envejecida para una provincia con muchos mayores
Dispersión de población y usuarios con una edad avanzada conforman el panorama que presenta la provincia, también en lo que a la Agencia Tributaria se refiere. Infraestructuras tecnológicas y, sobre todo, usuarios con escasa capacidad de utilizarlas, dejan fuera del patrón del nuevo contribuyente a la mayor parte de la población de la provincia. Que no siempre cuenta con las redes necesarias, pero que, sobre todo, es incapaz de utilizarlas.
Lo denuncia UGT, que señala que uno de los objetivos de la plantilla que atiende los servicios tributarios es atender las necesidades del contribuyente. De forma paradójica: en provincias como León, donde el envejecimiento poblacional es una realidad galopante, la digitalización de los sistemas contributivos no es una solución.
En la Comunidad más del 10% de la población tiene más de 85 años (frente al 6% de media nacional); y un 25% de los ciudadanos superan los 65 años, frente al 19% del conjunto del país.
Más envejecidos y más dispersos. Pero el envejecimiento no sólo afecta a los usuarios. También a los trabajadores de la Agencia Tributaria. En Castilla y León un 87% de los empleados de Hacienda tienen más de 50 años, frente al 65% de media nacional. «Unas cifras que implican que dentro de diez años prácticamente toda la plantilla actual de la Agencia Tributaria en la Comunidad se habrá jubilado; mientras las tasas de reposición y los concursos son absolutamente insuficientes».