«Querían una y les dieron otra»
«Se quiso comprar una vivienda y se vendió otra
diversa», explica la jueza en la sentencia. «Es obvio que se trata de un error esencial y que no es imputable a los
compradores que lo padecieron» ya que en todo momento se les hizo saber que
adquirían la vivienda que ellos pensaban y no la que se les entregó.
«El error padecido es invalidente del consentimiento y
determina deba anularse el contrato de compraventa de la vivienda así como del
contrato de préstamo hipotecario otorgado sobre la base de la adquisición de la
vivienda, con los efectos del la legislación en ambos casos».
El error, como vicio que afecta a la formación de la voluntad de uno de los contratantes significa, como tantas veces se ha manifestado, «un falso conocimiento de la realidad capaz de dirigir la voluntad a la emisión de una declaración no efectivamente querida». Por todo ello se declara nulo el contrato y se obliga a la devolución.