Los restos hallados en Santo Domingo tienen 200 años
Son de dos adultos y un niño depositados en una reducción de fosa.

Momento en el que los restos fueron encontrados, a finales de junio, en Santo Domingo. DL
Los restos que aparecieron a finales de mayo en una zanja en la plaza Santo Domingo tienen una antigüedad de unos 200 años, según se desprende de las investigaciones realizadas por los forenses del Instituto Nacional de Toxicología y adelantadas hoy por este periódico.
Según el mismo informe, la data es antigua, por lo que con plena seguridad sólo se podría deducir que tienen más de 50 años, pero hay señales que indican claramente que los restos óseos tienen alrededor de dos siglos.
Este hallazgo fue destapado por los trabajadores de una empresa de telecomunicaciones durante los trabajos de apertura de una zanja con una profundidad no superior al metro o metro y medio en la que se está colocando fibra óptica.
Tras una primera inspección por parte de los forenses leoneses, que descartaron indicios de criminalidad en los cadáveres, los restos fueron trasladados a Madrid. Allí se han determinado más novedades, como que los huesos corresponden a tres personas, dos adultos y un niño, de los que no se puede precisar el sexo. Además, en el entorno de estos restos había otros mezclados que corresponden a huesos de ave mezclados con los de un mamífero, cuya especie no está especificada.
El documento definitivo será entregado a la Policía Local, ya que la jurisdicción de este tipo de asuntos corre a cargo de la comisaría de León, que posteriormente tendrá que ponerlo a disposición de la Comisión de Patrimonio de la Delegación Territorial en León.
Son muchas las teorías acerca del origen de los restos óseos que se encuentran bajo la plaza de Santo Domingo y su entorno, un lugar donde históricamente ha sido un nido de monasterios y conventos, con sus correspondientes cementerios. Hay historiadores que opinan que en esta zona podría guarecerse una parte importante del burgo, como parte de las cercas, una de sus puertas y el convento dominico, el hospital de San Antón y el monasterio de San Marcelo; otros consideran que este tramo tan sólo ocultaría un cementerio y parte del citado hospital.
Sin embargo, en el informe final del Instituto Nacional de Toxicología se considera que el espacio donde fueron encontrados los restos podría tratarse de una reducción de fosa, incluso una escombrera donde los cadáveres pudieron haber sido depositados, aunque no se sabe en qué época. Lo curioso del caso es que el conjunto óseo se encontraba a un metro de la superficie.