Sólo un tercio de los casi 500 apartamentos turísticos están regulados por la Junta
De las ocho denuncias presentadas en León desde febrero de 2017, únicamente se han impuesto dos sanciones .

a. calvo | redacción
En la provincia leonesa ya hay 186 apartamentos turísticos reglados, cumpliendo los requisitos marcados por la normativa de la Junta de Castilla y León. Los pisos turísticos se han convertido en muy poco tiempo en una oferta con gran demanda para los viajeros, que buscan precios económicos y buenas ubicaciones en las ciudades. Según las últimas estimaciones realizadas por la nueva asociación que han creado los hosteleros de León Asociación de Alojamientos Independientes de Castilla y León (Adai), en la ciudad continúa habiendo cerca de 300 pisos turísticos ilegales, por lo que han reclamado la implicación del Ayuntamiento de León para que comprometa vigilancia policial.
Fue en febrero de 2017 cuando con el nacimiento de la norma autonómica 140 pisos abandonaron la ilegalidad para sumarse a la reglamentación marcada por la Junta. En el último año y medio, otro medio centenar ha decidido cumplir con estos requisitos, que, tal y como confirman desde Valladolid, una vez presentada la declaración responsable, el titular puede iniciar la actividad sin necesidad de espera respuesta por parte de la administración y sin perjuicio de la consiguiente inspección.
Desde la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta confirman que de las ocho denuncias que se han presentado contra apartamentos turísticos ilegales, tan sólo se han abierto de momento dos expedientes sancionadores, con multas que pueden ir de los 9.000 a los 90.000 euros.
Los hosteleros defienden que los pisos turísticos son una «competencia desleal» y en las webs se publicitan cientos de apartamentos de todo tipo para los visitantes. Desde la Junta incidieron tras la aprobación de la normativa que su objetivo primordial era, además de controlar la actividad clandestina, «promover la calidad y la excelencia del turismo; favorecer la iniciativa, innovación y competitividad del tejido turístico empresarial; elevar la confianza del cliente en la oferta y la calidad de los servicios, así como reforzar los derechos de los clientes».
La Consejería de Cultura y Turismo está trabajando ya en un nuevo Plan de Inspección Turística que refuerce las inspecciones e impulse la colaboración con los ayuntamientos para combatir el intrusismo. Entre los objetivos de este nuevo plan está comprobar que las personas que ejercen la actividad están en posesión de la preceptiva habilitación y que las inspecciones se realizarán en los centros de recepción de visitantes o en aquellas zonas con presencia habitual de grupos turísticos guiados o que los propietarios cuentan con los seguros preceptivos o el personal adecuado.
El sector también es consciente de que uno de los retos es saber gestionar esa llegada masiva de turistas con la habitabilidad de los centros de los principales destinos. «Saber conjugar ambos aspectos es clave para evitar el malestar social que se aprecia en algunos barrios masificados de turistas», explica el vicepresidente de Exceltur, José Luis Zoreda. Y señala a los apartamentos turísticos no reglados a través de plataformas online como Airbnb como uno de los responsables del rechazo al turismo en ciertas ciudades. Advierte que los hoteles pueden verse forzados a unir sus fuerzas por la amenaza.