La huelga de Vestas continuará viva hasta que la empresa decida negociar
Los trabajadores protagonizan una nueva concentración y vigilan movimientos en la fábrica.

Un grupo de trabajadores de Vestas se concentró ayer al pie del edificio Botines para clamar por el futuro de su empresa. RAMIRO
dl | león
La plantilla de la planta de Vestas en Villadangos del Páramo mantiene la convocatoria de huelga indefinida, fijada en principio hasta el 31 de agosto, y prevé prorrogarla si la dirección de la compañía no da ningún paso para iniciar una negociación con los trabajadores, tal y como confirmó ayer Pablo Martínez, miembro del comité. En principio, la dirección de la multinacional en España anunció que en septiembre reanudaría las conversaciones con la plantilla, tras el fracaso de la ronda inicial.
En la campaña de protestas que los trabajadores mantienen viva, ayer protagonizaron una concentración que convocaron en la Plaza Botines para concienciar a la sociedad de la situación que vive la factoría, en la que podrían perderse hasta 300 empleos fijos y 200 temporales.
«Queremos presionar a la empresa para que se siente a negociar; ahora mismo nos tiene parados hasta septiembre. La fábrica sigue cerrada y mantenemos la huelga intentando buscar a una salida», dijo Pablo Martínez antes de remarcar que no se plantean desconvocar la movilización «a cambio de nada».
Las administraciones central y autonómica intentan, de momento parece que sin éxito, que la compañía acepte negociar el futuro de la factoría de Villadangos. Los empleados reclaman «cifras de futuro, un plan de viabilidad» y la postura oficial de Vestas insiste en que no habrá conversaciones si se mantiene el paro.
Mientras un grupo de trabajadores se concentraba en Botines, otro escoltaba la entrada a la fábrica, como cada día, para controlar que no existe ningún tipo de actividad en su interior y conocer de primera mano cualquier movimiento que allí pudiera realizar la dirección de la empresa.
La plantilla suma algo más de un mes de huelga y sigue con las movilizaciones, a pesar de que la planta se encuentra cerrada. Este fin de semana en La Bañeza, coincidiendo con el gran premio de motociclismo que atrae a miles de personas, instaló una mesa para informar a los que se acercaron de la precaria situación que viven.
Hace sólo unos días, la consejera de Economía y Hacienda de la Junta, Pilar del Olmo, lamentó, en presencia de la ministra de Industria, Reyes Maroto, la falta de interlocución de la dirección de la multinacional en España, a pesar de haberse puesto en contacto hace un mes para iniciar conversaciones en busca de una solución al conflicto. Tanto la Junta como el Gobierno abogan por negociar y encontrar puntos de consenso para garantizar el futuro de la empresa en Villadangos. La factoría tenía previsto cerrar en agosto cuatro de sus siete líneas de producción y una más a principios de año, además había comunicado ya su intención de trasladar tres de las desmanteladas a China y la India, donde la multinacional también tiene fábricas de producción de componentes eólicos.
Desde finales de junio, la plantilla no ha parado de movilizarse para tratar de revertir la situación, impedir el cierre de la empresa y la deslocalización de sus líneas de producción. Primero fueron paros intermitentes y desde mediados del mes pasado huelga indefinida, también han protagonizado una gran manifestación por las calles de la capital y otra frente a la sede de la multinacional en España, en Madrid., además de un encierro en la sede de Trabajo en León.