El Estado se niega a recibir la sede del INSS porque lo ejecutado incumple el proyecto
Los técnicos certifican que hay «partidas no ejecutadas o ejecutadas por un importe diferente al presupuestado».

El nuevo edificio del INSS en León
álvaro caballero | león
La sede del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) está terminada. Pero después de 10 años de retrasos, los técnicos del ministerio se niegan ahora la recepción formal de la obra. Los revestimientos de piedra se han cambiado por otros, los materiales de diferentes acabados
se han variado, los peldaños de las escaleras no se corresponden con lo planificado, las puertas automáticas previstas de repente son de doble hoja, los paneles solares se han reducido... «Se ha constatado que se certificaron durante la ejecución de las obras partidas no ejecutadas o ejecutadas por un importe diferente al realmente ejecutado», como consta en el acta levantada por la Intervención General de la Seguridad Social. Después de cursar dos visitas en los meses de junio y agosto para proceder a la comprobación de los trabajos, los responsables del ente ministerial informan de forma «desfavorable» debido a las «deficiencias procedimentales o administrativas» del proyecto, que se adjudicó en la primavera de 2016 a la empresa Vialterra por 9.921.519,33 euros, un 61%,35% por debajo de los 25,67 millones de euros en que se había licitado. Este periódico contactó ayer con la constructora para conocer su versión sin hallar respuesta.
El documento recalca las «diferencias entre lo realmente ejecutado» y lo que figuraba en los planos. El interventor y el arquitecto técnico de la delegación de Economía y Hacienda insisten en su informe en «la existencia de modificaciones ejecutadas al emplear materiales o ejecutar unidades de obra que no figuran en el proyecto. Estos cambios «no están aprobados de acuerdo con la normativa aplicable y no figuran en las relaciones valoradas mensuales», como se reseña en el documento. El acta suscrita va incluso más allá al apostillar que «la comprobación de la inversión se ha visto limitada al no poder contar con un asesoramiento especializado para valorar las modificaciones constatadas en las instalaciones».
modificaciones
El informe cita hasta nueve modificaciones de materiales. Los técnicos inciden en que «el revestimiento de piedra ha sido sustituido por otro acabado de características diferentes», que «el muro cortina de fachada ha sufrido cambios al variar el diseño», que «los solados de los patios» también se han cambiado, que «la solución del falso techo no se corresponde con la presupuestada» y que «la barandilla de la escalera no se corresponde con la descrita». No se queda ahí. El arquitecto asesor de la delegación describe que «el peldañeado de escalera también ha experimentado cambios», entre los cuales «llama la atención el empleo de la tabica de varias piezas cuando en el proyecto se contempla una sola pieza para toda ella».
En la revisión se incide además en que «se ha cambiado la grifería» de los baños y que «las encimeras» estaban planificadas con «granito negro de Zimbawe», cuyo precio ronda los 285 euros por metro, y sin embargo «se han realizado con mármol veteado portugués», que en el mercado no pasa de 24 euros por metro, según las fuentes consultadas. En cambio, se ha constar que «en el vestíbulo de entrada, en planta baja, se ha instalado una lámpara de diseño de grandes dimensiones que no está presupuestada en el proyecto».
A mayores de las modificaciones de materiales, se señalan «alteraciones en el número de unidades ejecutadas». Los profesionales recogen que «la distribución de las plantas sótano 1, baja, primera, tercera, cuarta y quinta ha sufrido ajustes y cambios», que a su vez inciden en las instalaciones y equipos. Entre otros apartados, se expone además que la instalación fotovoltaica estaba prevista para generar 11.025 W, con 63 paneles, y se ha instalado con 10.600 y 40 paneles.