Diario de León

EL CIERRE DE LA EMPRESA

Vestas se niega a soltar la factoría y endurece las condiciones para el cierre

La cesión del terreno industrial en Villadangos es clave para crear alternativas de futuro

Libro de recogida de firmas en el exterior de la factoría de Vestas en Viladangos del Páramo tras la gesta de Piru, que fue en bici hasta Dinamarca para entregar a la dirección de la multinacional eólica una carta contra el cierre.

Libro de recogida de firmas en el exterior de la factoría de Vestas en Viladangos del Páramo tras la gesta de Piru, que fue en bici hasta Dinamarca para entregar a la dirección de la multinacional eólica una carta contra el cierre.

Publicado por
L. URDIALES | REDACCIÓN
León

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A la plantilla de Vestas le queda menos de una semana para llegar a un acuerdo con la empresa en las condiciones que acompañarán el proceso de cierre de la factoría en León; y con ello, la extinción de 362 empleos fijos, que son casi medio millar si se añaden los contratos temporales. La reunión de la mesa negociadora de ayer terminó con el mismo resultado que los encuentros anteriores, que se han sucedido en más de media docena de ocasiones desde que se abrió el expediente en la primera semana de septiembre. La eólica danesa no está dispuesta a dejar los terrenos de Villadangos sin ningún tipo de contraprestación para que otra empresa ocupe ese suelo industrial, con el fin de amparar la actividad y el empleo que van a perder los trabajadores de Vestas.

Esta es una de las pretensiones promovidas por las organizaciones sindicales en Valladolid que, a través de la fundación Anclaje, tratan de encontrar una solución que no resulte tan traumática como plantea ahora la multinacional. Lejos de ese punto, las posiciones parecen encontradas hasta en la fórmula para resolver el expediente en los flecos de efecto social y económico que aspira a alcanzar los trabajadores en compensación por el final fatídico de la relación laboral con la empresa.

Vestas sostiene que no cederá la factoría a una sociedad tercera; pero también que la actividad se debe reanudar el próximo 10 de octubre, con el fin de colocar el material en stock que permanece en el interior de las instalaciones en situación para llegar al mercado; de eso están pendientes más de un centenar de equipos generadores de diferente potencia y en distinto grado de ensamblaje, que suponen ahora un capital irrenunciable para la compañía. También, el arma que tiene los trabajadores para forzar un acuerdo; la empresa quiere resolverlo con indemnizaciones de entre veinte y treinta días, según la fecha de recolocación de los trabajadores afectados; un incremento de una cuarta parte del sueldo para que se reabra la unidad productiva y el cese de actividad el 31 de diciembre; los empleados saben que sus bazas de éxito están localizadas en la cesión de la factoría para un uso posterior y prolongar hasta el mes de junio (medio año más de lo que plantea la patronal) la actividad de Vestas en León; esto supondría ganar un margen de tiempo para explorar nuevas alternativas de empleo. Por ese arco no pasan los negociadores de los daneses.

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