otra visión del CAMPOSANTO
Para ver lo de acá antes del más allá
Las rutas culturales del cementerio de León ofrecen magníficos retazos de la historia local.

La comitiva se detiene ante la tumba de Ramón Peñaranda, un homenaje a la minería. RAMIRO
miguel ángel zamora | león
De un panteón sale Esperanza de Sagasta y explica su amargura de viva voz: «La política me trajo dicha, pero los leoneses se olvidan de que mi padre fue condenado a muerte». En otro, considerado «de los más importantes de España» en las publicaciones de 1900, obra de Fernando Arbós, reposan los restos de Secundino Gómez, esposo de María Álvarez Carballo, una de las integrantes de la célebre saga familiar que creó la fundación que lleva sus apellidos. Manuel Gutiérrez, el escultor que trató de acabar en 1960 con el mal de la piedra de la Catedral, cobra vida en el cuerpo de otro actor para lamentar su suerte: «Nadie es profeta en su tierra», dice el autor de la Virgen de las Lágrimas de la cofradía de Angustias y Soledad. Y cobra vida también en carne de actriz Doraciana del Campo, la hermana de Julio del Campo, «el escultor del edificio de las 600 palabras» en la calle del mismo nombre.
Serfunle puso en marcha ayer la segunda edición de las ‘Rutas culturales’, un paseo por el Camposanto leonés que se desarrollará hasta el sábado próximo en sesiones de 19.30 y 20.30 horas en el que se explica la historia de los hitos funerarios más interesantes de Puente Castro. «La muerte no debe de ser la antesala del olvido», explica la organización.
Agustín Martínez, gerente de Serfunle, presentó la iniciativa ayer ante el primer grupo: «Sólo queremos dar a conocer el patrimonio del cementerio». La explicación de Carmen, la guía que pone voz a la historia, hace el resto. Y así, León tuvo su primera necrópolis moderna en la carretera de Asturias «pero los aires del norte entraban ya viciados a la ciudad y se decidió cambiarlo de ubicación».
Fue para dar visibilidad al homenaje a la mina que es la tumba de Román Peñaranda. O la del marino Rafael Martín Granizo, Jefe de Estado Mayor de la Defensa que hizo de Alija del Infantado puerto de mar por un día, por ser la ciudad de interior con más marinos en la Armada (35). Y como antesala del Panteón de los Hombres Ilustres, dedicado entre otros a Félix Gordón Ordás cuyas cenizas esparció su esposa por La Candamia.
El visitante se acerca también al homenaje a la Cruz Roja, que llegó a León de la mano de Andrés Garrido y JHS. Y aprecia la metáfora de la fosa común que es el Monumento a la Memoria Histórica de Óscar Rodríguez. Y conoce la historia del secuestro de Emilio Zapico, que acabó muerto en Santibáñez del Porma. Y así, mil cosas más que merece la pena no perderse.