LA INFLUENCIA DEL RELOJ EN LA VIDA DIARIA
Los sectores económicos y sociales de León apuestan por implantar el horario de verano
La hostelería, el comercio, la patronal y los sindicatos no quieren alterar el reloj pese a que genera un ahorro mínimo

La misma imagen de la ciudad tomada con una hora de diferencia que permite apreciar la diferencia entre vivir con el horario de verano y el de invierno.

P. INFIESTA | REDACCIÓN
Es probable que muchos leoneses se hayan sentido extraños esta semana dentro de sus rutinas. Que atendieran la llamada del estómago antes de lo habitual, se acostaran con más sueño o tuvieran menos ganas de salir a la calle por la tarde. Son las consecuencias más cercanas del cambio de hora que, al igual que afecta a las personas, repercute en las actividades de negocio. Dura poco, enseguida se amolda uno, pero la justificación de seguir aplicando año a año esta medida en los beneficios económicos se ha diluido.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae) calcula que el cambio de hora puede ahorrar hasta un 5% del consumo eléctrico en los hogares, lo que supone en León 1,23 millones de euros. Pero en la agricultura, el comercio, la hostelería o la industria ni siquiera existen estadísticas que corroboren ese supuesto beneficio.
Para empezar, los agricultores, por sus características, dependen poco de los horarios por una sencilla razón: Salen al campo con el sol y se recogen con el ocaso. El cambio horario no afecta en nada a una actividad que mira más al cielo que al reloj, porque lo suyo tiene que ver con la climatología y no con los minutos. Si la propuesta de Europa prospera y se establece un horario único para todo el año, saldrán antes si va a oscurecer antes. Sin más. «La mayoría de la electricidad que gastamos no es para iluminar, es para las ordeñadoras, los tanques de refrigeración de la leche, los motores para regar... Y es indistinto que sea de noche o de día», explica el secretario general de Asaja, José Antonio Turrado. A su juicio, «en el campo no tiene una incidencia significativa al ser un consumo de máquinas y no de pantallas de luz. Además, somos autónomos y el horario lo adaptamos nosotros». Ciertos estudios hablan de la incidencia del cambio horario en una menor producción láctea, dato que el sindicato no tiene acreditado.
Precisamente la falta de estadísticas sobre los posibles beneficios o perjuicios del cambio horario es lo que más llama la atención, tras casi 40 años de aplicación. Ni siquiera Red Eléctrica Española (REE) facilita sus mediciones, al entender que no es «el interlocutor más adecuado en este tema», al igual que las empresas eléctricas que operan en León. Un halo de misterio aparentemente innecesario. Desde la federación de Industria de UGT, Luis Fernández, admite «que es el primer año que existe este debate en la calle y con mucha controversia, pero ninguna empresa de León nos ha certificado que se produzca un ahorro energético con el cambio horario. No tenemos constancia con cifras y hasta ahora nos habíamos limitado a acatar ese cambio». En la industria que trabaja por turnos tampoco ve diferencias, «porque los turnos son de ocho horas, tres al día, trabajan las horas que tienen que trabajar, sea más tarde o más temprano». Desde el sindicato UGT creen que sería mejor «mantener un horario todo el año, y que fuera el de verano».
Las dos actividades más sensibles al cambio de aguja son el comercio y la hostelería, pero en ambos casos afecta tanto el frío como la hora. «Nos están manipulando. Ahora dice Europa que el cambio de hora no ahorra costes. Antes, que sí. Vivimos en una dicotomía, diésel sí y no, aceite de oliva bueno y malo... hay que comprar coches eléctricos, pero funcionan con hasta 600 kilos de baterías... Está claro que a alguien le interesa, nos mueven y listo», señala Javier Menéndez Gayo, responsable de la asociación de comercio Aleco. Los comerciantes leoneses prefieren luz.»Cuantas más horas de luz tengamos, más apetecible le resulta al consumidor salir a la calle. Si a las cinco de la tarde te asomas a la ventana y lo ves ya de noche, te entran pocas ganas de dar un paseo y te animas menos, así que optamos por mantener el horario invariable y que sea el de verano», indica. De igual opinión es Martín Méndez, el presidente de la asociación provincial de Hostelería, para quien el reciente cambio «viene mal a los 5.000 establecimientos de León, porque oscurece antes y existe más coste energético. Además, la gente sale más con luz». La patronal hostelera en el conjunto del país ya se decantó en su momento por el horario de verano.
Por su parte, el Círculo Empresarial Leonés (CEL) también considera más favorable que se tome como referencia el horario estival, ya que supondría «más tiempo de luz solar por las tardes y animaría el consumo y la actividad comercial y hostelera». Ven que la supresión de los cambios de hora traería algunas ventajas y mejoras, tanto en la salud de las personas como en la actividad económica en general, especialmente en el sector servicios, hostelería y comercio, aunque habría que analizar el impacto energético que tendría esta medida en el sector industrial. «En todo caso, sería un buen momento para plantear también una mayor racionalización y armonización de horarios que facilitara la conciliación laboral y familiar en España y de adecuar nuestro horario al que realmente corresponde en función de nuestra latitud», matizan.
El secretario general adjunto de la Federación de Empresarios de León (Fele), Enrique Suárez, cree acertado «eliminar el cambio horario, puesto que afecta a las personas y a los trabajadores, y por tanto a las empresas y a su productividad. Cambiar dos veces al año la hora puede notarse durante algunos días en el rendimiento de cualquier trabajador y cualquier compañía. Debemos encaminarnos hacia la estabilidad en la vida laboral y cotidiana, y por ello defendemos mantener el mismo horario». Incide, no obstante, en que ala distribución del tiempo de trabajo debe ser acordado a través de la negociación colectiva».