«Hay que hablar de percepciones, pero también de soluciones»

Luis Vadillo, director del Instituto BBVA de Pensiones.
El debate sobre el futuro del sistema de pensiones requiere «hablar de prestaciones, pero también de soluciones», según el director del Instituto BBVA de Pensiones, Luis Vadillo. Que explica gráficamente el reto de la sostenibilidad y la suficiencia como el de la «manta corta: te tapas el pecho o los pies, pero es imposible todo a la vez. Podemos elegir que el sistema dure en el tiempo o que sea suficiente para evitar situaciones de pobreza, pero sin reformas de profundidad y a largo plazo es imposible sostener los dos parámetros».
Vadillo recuerda que el sistema de la Seguridad Social entró en déficit en 2010, y que es una situación estructural, que irá creciendo con las políticas actuales: un gasto creciente frente a unos ingresos insuficientes. «Las pensiones medias en España son generosas comparadas con el entorno, y también con el salario medio. La percepción media es de 1.300 euros comparada con sueldos medios de 900 euros. Y por cada pensionista que sale del sistema entran otros que cobran más».
El experto señala también su preocupación por la falta de una percepción realista de la situación. «Las encuestas nos demuestran que la mayor parte de las personas creen que cobran menos en pensiones de lo que han cotizado en su vida laboral. Pero en la práctica 40 años de carrera laboral financian 12 de pensión. Si se jubila a los 65 años, llegaría como mucho hasta los 78. A partir de ahí se percibe más de lo cotizado».
Las medidas son urgentes además por el aumento de la esperanza de vida en España, actualmente entre los 83 y los 85 años. «O el sistema genera más ingresos, o se plantea un problema. Sobre todo con las bajas tasas de fertilidad, que disminuyen de manera alarmante la pirámide poblacional».
Frente a esta evidencia se han llevado a cabo las reformas de 2011 y 2013, esta última ahora desactivada en dos de sus principales puntos: la fórmula de cálculo del incremento y el factor de sostenibilidad, que tenía que entrar en vigor el próximo enero y se ha retrasado en principio hasta 2023. «No se trata de romper el actual sistema de reparto, pero sí de evolucionar en las respuestas a todos estos retos».