UN EJEMPLO DE IGUALDAD
«No soy un héroe pero no podía verlo y quedarme quieto»
Un estudiante de Económicas relata cómo su formación en violencia de género le permitió neutralizar una agresión durante una espicha.

Rubén Fernández, el protagonista. DL
Rubén Fernández, estudiante de primer curso de Económicas en la Universidad de León, medió en una pelea entre una pareja de jóvenes que participaba en una espicha y se convirtió en un improvisado héroe en la noche del pasado jueves al impedir que la muchacha fuera víctima de agresiones de un individuo que, según la víctima, estaba en un estado «demasiado eufórico».
Los hechos ocurrieron en torno a la medianoche. «Estábamos en una fiesta de las que se hacen en la universidad y de repente vimos jaleo. No conocíamos de nada a la pareja pero sí vimos que él estaba muy agresivo con ella. Yo soy de Villada (Palencia) y allí el Ayuntamiento organiza cursos contra la violencia de género. Me acordé de las cosas que nos habían enseñado y decidí intervenir», explicó ayer el joven a este periódico.
«No los conocía de nada, no sé quiénes son y si los vuelvo a ver, no se si me acordaría de sus caras, pero los separé. No soy ningún héroe pero no podía quedarme cruzado de brazos», aseguró Ruben. Hay que actuar para frenar las injusticias y me parece que este tipo de comportamientos no son justos. Por eso decidí intervenir», afirmó este periódico en la tarde de ayer todavía asombrado.
La víctima se quedó en estado de shock y muy nerviosa por lo ocurrido tuvo que ser tranquilizada para poder regresar a su domicilio. «Le recomendamos que denunciara, porque estas cosas no se pueden dejar así, pero no tenemos constancia de que lo hiciera», explica.
Rubén aclara que no usó la violencia en ningún momento para retener al supuesto agresor: «Simplemente me limité a actuar como lo hubiera hecho cualquiera con un poco de sentido de la responsabilidad. Además, aparte de mí, en ese momento había más gente separándolos. Por eso digo que no quiero parecer ningún héroe y que lo único que quiero es concienciar a la gente de que no se pueden permitir los malos tratos».
«Golpeaba a la chica a puñetazo limpio», afirma Rubén que reconoce que no dudó en actuar. Es más, asegura: «Volvería a hacerlo» y aconseja no permanecer impasibles ante episodios como este. El agresor presentaba un estado «eufórico», según describe Rubén, que se interpuso entre el individuo y su víctima, evitando que la agresión llegara a mayores. Cuando por fin el agresor abandonó el lugar, varias personas, entre ellas Rubén, se preocuparon de tranquilizar a la víctima que había entrado en estado de shock.
El protagonista espera «no tener que volver a participar en algo similar, aunque todos debemos de estar concienciados para evitarlo».