MISTERIO EN EL TEMPLO GÓTICO
La Junta se compromete a encontrar el archivo del muerto de la Catedral
Enrique Saiz advierte de que «todo lo que está dentro de la Catedral es del Cabildo»
Imagen de la cripta en la que apareció el cadáver y que fue descubierta en abril de 1961 por Menéndez Pidal. DL
«Todo lo que está dentro de la Catedral es suyo». El director general de Patrimonio de la Junta, Enrique Saiz, aseguró ayer que no «quiere echar el muerto a nadie», pero subrayó que la responsabilidad del destino final que haya podido tener el cuerpo hallado en la cripta del templo en 1990 corresponde a su propietario. Se reveló durante una excavación que dirigía el arqueólogo Fernando Miguel en el transcurso de unas obras para adecentar el espacio descubierto por Luis Menéndez Pidal en 1961. Los expertos que lo vieron descartaron desde el primer momento que se tratara de vestigios cadavéricos medievales o romanos debido, entre otras razones, al lugar en el que se le había colocado, semienterrado entre basura arqueológica. Estaba entre los restos que habían dejado los obreros de Menéndez Pidal, como si fuera parte de ellos. Sus compañeros en los últimos 29 años habían sido los platos de Duralex en los que comían los albañiles que hicieron el hallazgo de las termas romanas y las colillas de tabaco que podrían haber fumado cuantos estuvieron allí antes de que se clausurara. Su aparición provocó el cierre en falso de la excavación. Tan precipitado fue todo que al arqueólogo se le conminó a que no presentara memoria ni informe alguno y no hubo levantamiento del cadáver por parte de un juez, ni informe forense. Enrique Saiz se ha comprometido a revisar los expedientes para comprobar si, efectivamente, las obras eran responsabilidad de Valladolid, tal y como ha asegurado la Dirección Territorial de Cultura, pero 28 años después lo único cierto es que nadie es capaz de explicar qué ha pasado con el cuerpo de un hombre cuya identidad es un misterio.
Las fuentes consultadas por Diario de León explican que pudo haber sido colocado allí para ocultarlo y hablan de la posibilidad de que se trate de un muerto de la guerra civil, o de que muriera a consecuencia de un ajuste de cuentas o una reyerta. «Incluso pudo haber muerto en un accidente de obra en las excavaciones de Menéndez Pidal», destaca Fernando Miguel. Lo que sabemos por ahora es que apareció y que trató de silenciarse. Ni la administración encargada de revisar los trabajos ni el propietario del lugar donde apareció tuvieron interés en desvelar la verdad.
POLICÍA SANITARIA MORTUORIA
Y eso a pesar de que la propia Junta creó la figura de la policía sanitaria mortuoria, entre cuyas funciones está precisamente la de controlar las inhumaciones y exhumaciones. Este decreto, aprobado en el año 2005, establece que la exhumación de cadáveres deberá obtener autorización del Ayuntamiento, cuando se vaya a proceder inmediatamente a su reinhumación o reincineración en el mismo cementerio o del Servicio Territorial con competencias en sanidad de la provincia en que radique el cementerio, cuando se vaya a reinhumar en el cementerio o se pretenda su cremación en establecimiento autorizado. No obstante, la aparición del cuerpo en la cripta obligaba a la presencia de un juez que levantara el cadáver y de un forense, así como de la policía judicial. El hallazgo del cuerpo no consta en ningún informe de la Policía Nacional y el anterior jefe de la Policía Local, Martín Muñoz, certifica que en sus bases tampoco hay fichas sobre este suceso. Además, surge la pregunta de dónde se llevaron los restos. En el registro de enterramientos de Puente Castro no hay entrada alguna en la que se dé cuenta de la inhumación de un cuerpo aparecido en la Catedral.
Asimismo, y según comunica el Servicio Común Procesal General de León, «no se ha localizado ningún asunto que pudiera hacer referencia en su registro» a la aparición del cadáver en la Catedral.