La capital se ocupa desde 2016 de apagar fuegos en San Andrés
Tras años de tiras y aflojas sobre qué administración apaga el fuego, el Ayuntamiento de León anunció en el verano de 2015 de forma sorpresiva que se ofrecía a asumir la extinción de incendios en el área metropolitana y otras localidades de la provincia a las que se pudiera llegar desde la capital en 30 minutos. El alcalde, Antonio Silván, señaló que León trabajará para prestar esas tareas contra el fuego «de la manera más eficiente y menos costosa para los bolsillos de los leoneses, vivan donde vivan», dentro de ese isocrono de media hora. A cambio de esa contraprestación, el Ayuntamiento exigiría un canon de 20 euros por habitante y año.
Sin embargo, la propuesta sólo caló en San Andrés del Rabanedo, que selló un convenio en septiembre del año siguiente. La entonces regidora, María Eugenia Gancedo, vio una oportunidad de solucionar el servicio sin desembolsar 4 millones para crear el parque de Bomberos que San Andrés estaba obligado por ley al pasar de 20.000 habitantes (posee 32.000). El municipio no podía soportar un servicio más por su situación económica y el plan de ajuste impedía incrementar el capítulo 1 de personal con agentes de bomberos.
Además, esa posibilidad de duplicar parques contra incendios, para la alcaldesa, no era «entendible dada la proximidad geográfica que tenemos con la ciudad de León, con la que incluso compartimos barrios como Pinilla o La Sal», indicó.