CARRETERAS
El Gobierno destina 2 millones a frenar el declive de la N-630
La intervención se centra en el tramo sur de la vieja León-Benavente

Un tramo de la N-630, alternativa para el tráfico por el desgaste de la León-Benavente. JESÚS F. SALVADORES
El Consejo de Ministros aprobó ayer la declaración de emergencia de las obras de reparación del firme en la vieja León-Benavente; la N-630, una de las vías más deterioradas en la red principal de carreteras de León, va a lograr así un auxilio elemental para garantizar las condiciones mínimas de seguridad que demandan los usuarios, los que padecen el mal estado de la vía desde hace más de dos años. La intervención, que se financiará con un importe de algo más de dos millones de euros, se va a realizar en el tramo de en torno a veinticinco kilómetros que se extiende entre Villamañán y el límite sur de León (entre los puntos 178+500 y 204+100).
La decisión del Consejo de Ministros atiende una demanda clamorosa en torno a las estructuras principales de León, que en esta zona de actuación tiene una referencia de máxima gravedad al localizarse en el mismo corredor de la León-Benavente (A-66), con la plataforma en situación de quiebra técnica.
El arreglo de la carretera nacional fue también fuente de diferencias políticas a distintos niveles institucionales, por las propuestas solapadas y las fórmulas elegidas para acometer las deficiencias según los Gobiernos de turno; la idea de acometer por tramos la intervención de choque contra las grietas y baches no terminó de cuajar. Tampoco, aquel elemental bacheo que la pasada primavera llegó a formularse como una medida escasa ante la necesidad de bisturí sobre el asfalto. El estado de la N-630 al sur de la capital leonesa bordea el límite de lo transitable; sin embargo, y ante el deterioro de la autovía, es alternativa para el tráfico.