LUCHA CONTRA LA CONTAMINACIÓN
León idea un protocolo para restringir el tráfico si hay contaminación por ozono
El Ayuntamiento regula la respuesta pese a que no se han dado valores de riesgo en la ciudad

El Ayuntamiento de León podrá restringir el tráfico si hay contaminación por ozono. RAMIRO
Pese a que en los últimos años no se han registrado niveles de alerta, el Ayuntamiento de León aprobará un protocolo de actuación para actuar ante el aumento del nivel de ozono en la atmósfera. El modelo de respuesta se apoya en los umbrales fijados por ley para establecer que, por encima de 240 microgramos por metro cúbico, «las autoridades municipales» valoren «la conveniencia de reducir el tráfico» con el fin de proteger la salud de los ciudadanos y reducir las concentraciones contaminantes en la atmósfera.
El protocolo, que hoy pasará por la comisión de Urbanismo y Medio Ambiente, plantea que el ozono es «un contaminante secundario formado a partir de una serie de contaminantes primarios o precursores, tales como los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles».
En lasa zonas urbanas, las concentraciones de riesgo se dan «en períodos de intensa radiación solar y vientos flojos, que hace que no se dispersen los contaminantes convenientemente», lo que convierte a junio, julio, agosto y septiembre» en los principales momentos del año y «de manera especial en las horas centrales del día, especialmente a primera hora de la tarde».
Estos valores provocan «irritación de las mucosas y los tejidos pulmonares», especialmente en personas con enfermedades respiratorias y niños, y genera «irritación en los ojos, tos, dolor de cabeza y dolores en el pecho».
La ley marca que a partir de 180 microgramos por metro cúbico se considera que debe activarse el «umbral de información a la población» y que, cuando se rebasan los 240 microgramos por metro cúbicos, se alcanza el «umbral de alerta». En el primer caso, el protocolo de León reseña que la Policía Local revisará «en los parques y zonas verdes la existencia de personas, sobre todo ancianos y niños, haciendo ejercicio físico» para «recomendarles bajo su responsabilidad la no práctica de éste».
Como complemento se expone que se controlarán «las zonas de carga y descarga de centros comerciales» para pedir a «los operarios que se realicen después de las 18.00 horas o con los vehículos apagados», además de que se vigilará «el tráfico de vehículos en las zonas de mayor afluencia, evitando paradas con el motor en marcha». Más allá de estos apuntes, si se alcanzan los niveles de riesgo, se extenderán las atenciones a toda la población y se podrá restringir la circulación.
El marco de referencia encaja dentro de unos valores que en León no han superado ninguno de los dos umbrales, de acuerdo a las mediciones de la estación fijada en el coto escolar. Los niveles se mantienen muy por debajo y, tan sólo en los meses veraniegos, rondan los 100 microgramos, aunque haya años en los que se han contabilizado una decena de días en los que se han rebasado los 120, que se consideran «valor objetivo para la protección humana».