EL ESTADO DE LA AUTOVÍA
La León-Benavente sigue al límite y con la reconstrucción detenida hace medio año
Las obras de la autovía se frenaron con siete kilómetros reformados; mientras, se agrava el deterioro del trazado

Un camión muerde el arcén de la autovía para lograr estabilidad y evitar el peligro con el deterioro del firme. MARCIANO PÉREZ
La reparación de la León-Benavente sigue anclada en el kilómetros 189; también la cuenta atrás para terminar con el suplicio diario al que se ven sometidos los más de veinte mil vehículos que transitan por esta autovía, arteria principal para la conexión de León y Asturias con el centro de la península.
El proceso de actuación previsto para el tramo leonés de la A-66 acumula tanto retraso como la esperanza que tienen puesta los usuarios en encontrarse un firma seguro; después de varias apariciones estelares en el Boletín Oficial y en el diario de actividad del Ministerio de Fomento, después agrandar la expectativa, la superficie reformada en la León-Benavente no pasa de testimonial sobre el total a intervenir. Comenzaron las obras en agosto; las máquinas se fueron en otoño; el firme remozado se cuenta por siete kilómetros; y la ausencia de obras, por medio año.
Casi doce meses después de la segunda adjudicación de la reforma, la práctica totalidad de la plataforma izquierda de autovía, entre el límite de provincia y el kilómetro 143 (en las inmediaciones del engarce con la AP-66 y los ramales que conducen a la circunvalación de la capital leonesa) presentan el mismo aspecto de deterioro que ha motivado un sinfín de diligencias administrativas, una lista interminable de intervenciones parlamentarias y el ejemplo recurrente del abandono en la red principal de carreteras de la provincia leonesa.
La secuencia de grietas, baches y badenes se extiende por la autovía con tendencia a empeorar, como atestiguan los usuarios que recorren el trazado sin más asistencia que las señales que desde la pasada primavera limitan la velocidad a cien kilómetros por hora y otras de alerta que recuerdan que el firme es sinuoso, si acaso no fuera suficiente con la respuesta de la dirección o el sistema de suspensión del vehículo.
Si vas a moverte en carretera por la provincia, recuerda que hace pocos días entraron en vigor los nuevos límites de velocidad en León, ten cuidado, no los excedas, muchos son los puntos negros en la capital leonesa.
Si te saltas las normas, los radares velolaser en León, los nuevos drones de la DGT y las multas por exceso de velocidad te arruinarán el viaje.
Y recuerda, si vas a circular por la Ruta León-Benavente, ármete de paciencia, la necesitarás
El automovilista que se adentra en el tramo leonés de la A-66 emprende una aventura, en vez de un trayecto; que en más de una ocasión se ve interrumpida por el reventón de una rueda en un encuentro de sopetón con el bache al que le ha dado tiempo a agrandar la panza hasta bordear el perímetro de un cráter; el recorrido, siempre, es una cadena de impertinencias, de botes y sobresaltos en la carrera de obstáculos entre asfalto arrugado y capa de rodadura quebrada.
Otro reto exponencial para el transporte de mercancías, contra el que se multiplican las repercusiones del desgaste que presenta la autovía; en ocasiones, mantener la integridad cuando se trata de sujetar un vehículo pesado obliga a refugiarse en el arcén, el carril más seguro de cuántos suman a la estructura de la autovía de la Ruta de la Plata que trascurre por territorio leonés.
La ausencia de obra, que se contrató por seis millones de euros para reconstruir la plataforma izquierda de la autovía, prolonga en el tiempo el estrés que genera un trazado salpicado de baches; el plazo de ejecución tiene holgura: 21 meses de margen para recomponer el piso.