Diario de León

La plantilla se asoma a un ajuste laboral sin el nuevo edificio

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La plantilla de San Marcos asume que, si no hay segunda fase, se acometerá una reducción inevitable del personal fijo vinculado al centro; la ratio en los centros de la red de Paradores es de un trabajador por habitación; la primera fase de la reforma de San Marcos pretende dotar al Hostal de 50 habitaciones; hay 85 empleados fijos en plantilla; los responsables de Paradores no han querido cifrar ni concretar el porcentaje de trabajadores que se vería afectado por el recorte derivado de una rebaja de la oferta, pero esa correlación marcaría la frontera del ajuste de plantilla, que se podría aliviar mediante prejubilaciones, bajas incentivadas y traslados voluntarios a otros centros; los directivos de la empresa pública ya advirtieron hace más de un año de este desenlace, latente desde el primer momento del proceso de reforma, sobre todo, desde que se cerró la puerta sin asegurar en plazos, presupuesto y planificación la reforma completa del recinto hotelero. De hecho, el ERE se concibió para amparar el proceso de parón de actividad por la obra de la primera fase, y no dará cobertura a las consecuencias laborales que tiene reabrir el centro sin iniciar la segunda fase del Parador.

Para enfatizar el significado del Hostal en el concepto turístico y económico de la ciudad, se ofrece el repertorio de su hoja de servicios: San Marcos recibió durante el último año abierto a casi 70.000 huéspedes; en la línea de recuperación de las cifras de aquellos años de principios de siglo, con casi 80.000 clientes en la zona de hotel, y al pie de 120.000 cubiertos en la oferta de restauración. Cincuenta habitaciones supone rebajar en un 75% la actividad que registraba en diciembre de 2017, cuando echó el cierre.

Los trabajadores, tras la asamblea de la pasada semana en la que el comité de empresa dio cuenta de la reunión con el presidente de Paradores, coinciden en que lo más conveniente ahora es esperar al paso de la convocatoria electoral del 28 de abril y luego determinar qué medidas emprenden de cara a urgir al Gobierno a acometer la segunda fase. Temerosos de que la ejecución de que esa entrega se convierta en un arma arrojadiza entre los principales partidos políticos de cara a la batalla electoral que se avecina.

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