CELEBRACIONES
Las comuniones bajaron un 8% en la última década
La Diócesis de León registró un descenso de 149 niños, la de menor pérdida en la Comunidad.

Niños leoneses participantes en la procesión del Corpus Christi del año pasado. MARCIANO PÉREZ
Mayo y junio se caracterizan por la llegada del verano, el calor empieza a notarse en el ambiente y las calles comienzan a llenarse de celebraciones, bodas, bautizos, primeras comuniones, confirmaciones….etc. España es un país con una arraigada tradición católica, y un ejemplo de ello es la celebración de estos actos religiosos, entre los que destacan las primeras comuniones, un evento por el cual los pequeños de entre 8 y 10 años reciben por primera vez el Sacramento de la Eucaristía.
Es uno de los actos más significativos en la vida de un niño cristiano, así como también para su familia, que prepara el evento con varios meses de antelación. Sin embargo, pese a ser una tradición, el declive demográfico y el cambio de mentalidad de la sociedad están provocando que cada vez sean menos los niños que reciben el sacramento.
Las diócesis que proporcionan datos sobre la evolución del número de comuniones en la última década, revelan profundos descensos que alcanzan el 55,7% en Segovia y el 36,9 % en Burgos. En el caso de Segovia, si en 2008 se celebraron 1.470, el año pasado sólo ascendieron a 650; y en la burgalesa, pasaron de las 2.914 a las 1.837. Asimismo, en Zamora, hace diez años se celebraron 1.021 comuniones, frente a las 796 del ejercicio anterior, con una merma del 22 %; y en Ávila, se pasó de las 1.122 a las 924, con una bajada importante del 17,6 %.
La misma tendencia a la baja se da en Valladolid, donde el número evolucionó de las 3.366 de 2008, a las 2.861 de 2018, con un descenso relativo del 15 %; y en la Diócesis de León, donde se contrajeron un 8 %, desde las 1.845 a las 1.696.
El caso de la Diócesis de Salamanca es un punto y aparte, porque los datos que facilita revelan que si en 2009 oficiaron 1.313 comuniones, el año pasado ese número creció hasta las 1.444.
El vicario de pastoral de la Archidiócesis de Burgos, José Luis Lastra, explica que esta situación puede deberse a dos razones; por un lado el «descenso de natalidad», ya que los niños que están haciendo ahora mismo la comunión, son aquellos que nacieron durante la crisis financiera española que tuvo lugar entre 2008 y 2014. Durante esos años hubo»¡ «una bajada brutal de natalidad», asegura Lastra, por lo que es natural que a los pocos años el número de comuniones se viese reducido.
«En la diócesis de Burgos, hasta 2017 nos mantuvimos entre las 2.000-2.200 comuniones, pero el bajón comenzó a notarse sobre todo durante el pasado año», aunque afirma que ya se veía desde comienzos del siglo XXI, puesto que anteriormente en la ciudad comulgaban entorno a los 3.000 niños, y actualmente las cifras no superan los 1.900.
Por otro lado, otra de las razones que afirma Lastra que tiene un peso fundamental en esta caída es el surgimiento de una sociedad más plural, donde cada vez se bautizan menos niños porque «ha dejado de ser una cosa mayoritariamente sociológica para ser una cosa por elección», explica, por lo que «bautizarse no casi automático sino que la gente elige hacerlo o no».
Además, dada la «composición de nuestra sociedad», explica, dentro de los niños que nacen hay un «porcentaje considerable de origen inmigrante», y aunque entre ellos sí que hay católicos, sobre todo de América Latina,