CUANDO SE PAGA TARDE
Más de un millar de leoneses esperan que la dependencia les llegue antes que la muerte
La Junta sólo acepta la existencia de 279 pacientes sin cobrar la subvención y saca pecho de su sistema de ayudas
El padre de Carlos moría el mismo día en el que la Junta le concedía los 180 euros a los que tenía derecho por ser gran dependiente, un triste honor que comparte con centenares de personas en la provincia. Los datos revelan vacíos que no casan con la complacencia de la Junta a la hora de hacer balance de su política de dependencia.
En octubre de 2018 había en Castilla y León 1.436 personas dependientes en lista de espera. Además, el registro indica que de las 92.202 personas que tienen reconocido el derecho a recibir la ayuda por dependencia, la cobran 90.766. Es decir, casi dos mil siguen a la intemperie. Y, lo peor es que a a algunos enfermos la muerte les llega antes de recibir la respuesta de la administración.
Para Carlos, la batalla para lograr la ayuda fue una proeza. «Das por hecho demasiadas cosas, sobre todo cuando es la administración la responsable, pero no deberíamos», explica. Carlos detalla que el camino está lleno de trabas, como el hecho de que los funcionarios de Servicios Sociales sólo te dan información y te permiten gestionar la dependencia los martes y los jueves.
«Mi padre estuvo ingresado en el Hospital entre octubre y enero. Salió en una silla de ruedas de la que ya no volvió a levantarse», rememora. Fue el principio de una gymkana burocrática que nunca se resolvió. «Presenté los papeles y me los devolvieron».
Explica que su padre tuvo que firmar con el dedo porque las heridas le impedían coger un bolígrafo para rubricar de otra manera. «Me dijeron que debía volver a presentar la petición con dos testigos, que de lo contrario no se tramitaría». Fueron dos meses más de papeleo y todo volvió a retrasarse hasta el mes de abril. Aún faltaba la valoración personal, un examen que no se produjo hasta el mes de septiembre. Toda esta historia se zanjó el día de la defunción, el 14 de noviembre. Era positiva... e inútil. Había pasado casi un año desde que se puso en marcha un papeleo que la lentitud de la administración convirtió en un afán perdido.
La historia de Carlos no es una excepción. Cientos de leoneses padecen o han padecido la misma situación. Hay casos de enfermos con procesos oncológicos avanzados o de alzhéimer que aguardan una respuesta tras nueve meses desde la puesta en marcha del proceso y la burocracia hace que muchos mueran sin recibir la carta en la que se les reconoce la prestación a la que tienen derecho. Y eso a pesar de que la ley de la dependencia establece, por ejemplo, que la espera para ingresar en una residencia no puede superar los seis meses.
Pero la realidad impide que la legislación se cumpla. La Junta no facilita ese dato y se limita a asegurar que de los 15.873 leoneses que tienen derecho a la dependencia, la reciben 15.594, con un total de 19.151 prestaciones. «Esa situación no se produce en Castilla y León porque la tasa de desatención o lista de espera en Castilla y León es residual y prácticamente inexistente con sólo un 1,4%, frente a la tasa media de lista de espera en España que se sitúa en el 24,5%», aseguran desde la administración.
Según sus datos, hay al menos 279 dependientes sin percibir la prestación, una cifra con la que Castilla y León recibe calificaciones excelentes en España. En 2012 obtuvo un premio por ser pionera en crear un acceso unificado a los servicos sociales y a la dependencia y este mismo año el Observatorio de la dependencia de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España ha calificado el sistema con el único sobresaliente de toda España.
Sin embargo, para la procuradora del PSOE Ana Muñoz estas notas tienen truco y asegura que la Consejería oculta datos que revelan una situación no tan optimista. Subraya que en marzo de este año se habían presentado y registrado en la Comunidad 136.322 solicitudes, de las que se aprobaron 127.221. Es decir, al menos 9.101 personas siguen huérfanas de la ayuda que garantiza la ley.
Si esta cifra se conjuga con los datos de edad y población de la provincia de León, el resultado evidencia que el número de dependientes leoneses que no cuentan con la subvención multiplica al menos por cuatro la cifra que facilita a Diario de León la Consejería de Asuntos Sociales y se eleva por encima del millar de personas. Además, ni siquiera el dato que la Junta aporta coincide con el que dan los socialistas. Así, y según el partido dirigido por Luis Tudanca, la lista de espera en Léon a enero de 2017 ascendía a 259 personas y en marzo de este año, esa cifra se ha incrementado en 80 personas y alcanza a 367 pacientes, casi un centenar más.
PESTACIONES BARATAS
El secreto que explica el reconocimiento de la gestión de la dependencia de la Junta radica en el criterio del gasto. «Concede más ayudas que el resto, pero la cuantía de las mismas es la mínima», sostiene Muñoz, que asegura que un análisis pormenorizado de las prestaciones y los servicios revelan que se priman las de bajo coste. «Se atiende a mucha gente pero con los servicios más baratos», explica.
Las prestaciones más caras, que engloban Centros de Día y de Noche, Atención residencial y asistencia personal suponen tan sólo el 18,35% del total, mientras que las de bajo coste, como la prestación económica vinculada al servicio o la teleasistencia, aglutinan más del 80% del gasto.
Los dependientes de León sufren, además, una brecha respecto al resto de beneficiarios de la Comunidad y la mayoría de los indicadores están en rojo. Tan sólo tres prestaciones aprueban y son las más baratas. Se trata de la ayuda a domicilio (18,8%), prestación económica vinculada al servicio (26,08%) y prestación económica de cuidados familiares (23,12%). Sin embargo, las ayudas que conllevan un mayor desembolso son precisamente aquellas que recibe un menor número de personas. A destacar las subvenciones a los centros de día y noche, que tan sólo son el 5,95% del total, la atención residencial, que supone el 6,36% del monto, y el más exiguo de todos, la prestación por asistencia personal, con únicamente el 0,54%.
Estos porcentajes se dirimen en dos: la subvención vinculada al servicio —que es la más barata para la administración— la tenían concedida en abril 6.242 personas con dependencia, mientras que la ayuda para asistir a un centro de día o de noche tan sólo la reciben 1.348. «El secreto es el siguiente: la administración te llama y te dice que si decides optar por la ayuda vinculada al servicio, empiezas a cobrar al día siguiente. Es difícil no contestar que sí, con lo que la mayoría acepta en lugar de esperar por una residencia, una elección que puede tardar varios meses», denuncia la procuradora.