política municipal
Diez evita tener que pasar por Pleno la aprobación de obras y proyectos
El PSOE se reserva 6 competencias básicas para tener margen de maniobra sin mayoría.

Travesí y Canuria, primera y segundo teniente de alcalde, flanquean a Diez, ayer. MARCIANO PÉREZ
Cuatro años después, el PSOE se encontró con «el espejo de la realidad» en el Ayuntamiento de León, como ironizó el portavoz del PP, Antonio Silván. Cuatro años después de criticar que la junta de gobierno, en la que sólo están representados los concejales del partido que manda, se quedara con parte de las competencias del Pleno, en el que están todos los grupos, los socialistas casi copiaron la propuesta de los populares, salvo en la aprobación para la firma de convenios. No necesitarán pasar por la sesión plenaria para «la contratación de la redacción y la aprobación de los proyectos de obras y servicios cuando sea competente para su contratación o concesión, y aun cuando no estén previstos en los presupuestos», como reza el acuerdo. Ni para «el ejercicio de acciones judiciales y administrativas»; ni para «la autorización o denegación de la compatibilidad del personal»; ni para «la solicitud de subvenciones a otras administraciones»; ni para «el establecimiento y modificación de precios públicos»; ni para «delegar las facultades que, en materia de contratación, atribuye al Pleno la ley». Al nuevo regidor, José Antonio Diez, le servirá con el apoyo de sus compañeros para todas estas decisiones, lo que le desata las manos para la gestión del consistorio, donde sólo tiene 10 de los 27 votos del arco político.
Para lograr esta cesión de competencias, los socialistas contaron con el apoyo del PP y Ciudadanos, quienes le recriminaron que hace cuatro años les criticara, pero dieron el voto a favor «por coherencia». «Era necesario para dotar de agilidad a la administración», le lanzó la portavoz de la formación naranja, Gemma Villarroel; mientras que el popular Silván incidió en la diferencia de postura cuatro años después.
Sin ellos no hubiera salido adelante el acuerdo, al que se opuso la UPL, al igual ya hiciera hace cuatro años con el PP, como recordó su portavoz, Eduardo López Sendino, quien llegó a leer las palabras en las que Diez le achacaba a Silván su «nueva forma de hacer política». Al mensaje, aunque con menor contundencia, se sumó el líder de Podemos-Equo, Nicanor Pastrana, todavía en fase de decidir si se suma al equipo de gobierno, quien razonó que la decisión va contra «la transparencia». No les sirvió siquiera que el alcalde se comprometiera a sentarse con los grupos para estudiar la vuelta de alguna de estas competencias al Pleno, «si creen que va a ser mejor para la ciudad», aunque con el aviso de que lo hará «siempre que no entorpezcan el funcionamiento del Ayuntamiento».