La familia insiste en que el informe del doctor Frontela «es demoledor»
La titular del juzgado de instrucción número 3 de León considera que no procede acordar ni el análisis genético de los pelos (para comprobar si el ADN del mitocondrio coincide) ni una nueva evaluación morfológica de los mismos, dado que «no permiten individualizar a una persona particular y son completamente inútiles».
Así, argumenta que «no pueden determinar si la transferencia de los mismos se ha producido entre el fallecimiento y el enterramiento, o en un momento anterior o posterior, del mismo modo que no pudo explicarse la razón de la presencia del pelo de caballo (el principal sospechoso tiene una empresa equina) en el cuerpo de la fallecida».
«Los forenses no encontraron nada, pero que casualidad que luego el doctor Luis Frontela (el mismo que realizó las autopsias a las niñas de Alcàsser a petición de las familias) hallara un buen número de pelos en su ropa», recordó Baldomero sobre «un informe demoledor».
«Hasta tres veces se negó a hacerse las pruebas con las que cotejarlos, cuando el otro sospechoso (un joven de Villablino) no tuvo ningún problema en hacerlas», indicó sobre la actitud del principal investigado por la muerte de su hija sin olvidar que «en una ocasión su pelo no dio la longitud óptima por alopecia».
«También apartaron del caso a un guardia civil porque pasaba información a su familia y más tarde aparecieron unos rumanos en un club de alterne que confesaron a la Policía Local que sabían lo que había pasado con Rocío», recordó Baldomero. Pero todo se quedó en papel mojado.