El centro Opening de León mantiene sus cursos y rompe su vínculo con la franquicia

«La cuestión de los créditos de Opening no es nuestro problema aunque no cabe duda de que nos afecta por la imagen», comentó la directora de la academia, Begoña Rodríguez. Existen dos tipos de centros Opening, los propios y los franquiciados, y el de la capital lonesa es de los segundos. Así que, es independiente de la matriz aunque contrae ciertas obligaciones como los rayalties o el modo de pago a través de créditos bancarios. «Ahora nos hemos desligado de la empresa madre y hemos cambiado la manera de cobrar: de créditos de consumo, a mes a mes, como otra academia cualquiera», añadió Begoña Rodríguez. Además, la directora ha reconocido que muchos alumnos -de los 600 que están matriculados- están preocupados y que llevan tiempo preguntando por el futuro de la academia. «Hemos dejado lo que gustaba a la gente, que eran los cursos y las clases, y hemos cambiado lo que disgustaba, la financiación. Ahora nos pagan directamente a nosotros», apuntó Rodríguez. La directora anunció además que se iba a cambiar el nombre de a las academias franquiciadas, porque el producto les gusta y esto es «sólo un chaparrón». Los cursos de Opening tenían una duración media de 16 meses y costaban unas 250.000 pesetas cada uno.