OPINIÓN Manuel Portela
El efecto verano
El nuevo ministro de Trabajo podría aprovechar la ocasión para cambiar por completo la estadística que elabora y hace pública con el nombre de «Paro registrado en el Inem». Haría bien en dejar de hablar de esa aberración intelectual llamada «tasa de paro» o publicar los itinerarios de los parados que se registran. Ha demostrado ser un político suficientemente pragmático como para saber que con la actual estadística está condenado a decir todos los próximos meses una monótona serie de medias verdades. Es un desgaste de credibilidad que no compensa. Si no fuera porque el registro del Inem no refleja nada de la situación real del paro en España, parecería que los inmigrantes están desplazando a los españoles de los puestos de trabajo. La realidad es que si por un lado los inmigrantes están ocupando los trabajos de poca cualificación que no quieren los españoles; por otro, hay un progresivo agotamiento de la capacidad de crear empleo, producto del contagio de la desaceleración económica del resto de Europa. Por eso es compatible la menor producción industrial, la tendencia a empeorar del paro registrado en el Inem y la tendencia alcista del empleo que registra la Seguridad Social. Según los datos del Instituto Nacional de Empleo, todos los últimos años se quedaron sin cubrir en España cerca de 120.000 ofertas de trabajo. En unos casos se trata de desajustes geográficos entre una oferta de trabajo y una demanda de empleo de españoles, que no pueden acoplarse porque el sistema de intercambio de información del Inem no funciona y sobre todo porque los españoles no «emigran» entre regiones dada la carestía del precio de la vivienda. Pero también se trata de trabajos que los españoles ya no quieren hacer porque no les resulta aceptable la relación esfuerzo-salario que se les oferta. Si el Gobierno quiere que el paro disminuya y, a la vez, controlar de verdad el acceso de la inmigración, no tiene más remedio que aceptar subidas de salarios para los españoles: sea proporcionando una mejora en la empleabilidad de los trabajadores, sea dificultando el acceso al subsidio por desempleo. Y los trabajos de baja cualificación, para los cupos de inmigrantes. Los datos conocidos ayer revelan que agosto fue un mal mes para el empleo en España ya que un aumento en el número de inscritos durante el período estival, casi siempre positivo para el paro, no permite sino augurar una tendencia negativa a final de año.