A.G.R., de 27 años, llamó a la Policía Nacional para que le recogieran en la estación de tren procedente de Toledo
El principal sospechoso del crimen de Bernardo del Carpio se entrega
El principal sospechoso del apuñalamiento del vendedor de fruta José Manuel Riojano decidió entregarse ayer al Cuerpo Nacional de

En el primer piso de este inmueble de tres plantas se cometió el asesinato de José Manuel Riojano
La búsqueda del principal sospechoso del crimen de Bernardo del Carpio finalizó la pasada madrugada. Alberto G.R., de 27 años, decidió entregarse a las fuerzas del orden y subir a un tren en Toledo -donde se encontraba- con destino a León. Antes, avisó telefónicamente a los agentes de su llegada para que fueran a recogerle a la estación. Desde que el cadáver de José Manuel Riojano fue descubierto a las cuatro de la mañana del viernes al sábado por un anciano de 71 años que vivía en el mismo domicilio, los efectivos del Cuerpo Nacional de Policía pusieron en marcha un amplio dispositivo para identificar y localizar al tercer habitante de la casa y presunto autor del asesinato. La Policía comenzó las pesquisas gracias a una fotografía que les facilitó el propio anciano del sospechoso y así llegaron hasta una mujer con la que el fugado había vivido en una caravana en la provincia leonesa. Alberto G.R. nació en un pueblo segoviano y, al parecer compartía habitación desde hace un mes con Riojano. La presión policial pudo forzarle a entregarse, ya que en varias ocasiones durante estos cuatro días estuvieron muy cerca de detenerle. Está acusado de haber asestado doce puñaladas a José Manuel Riojano, tras haberle golpeado en la cabeza para atontarle, según el informe forense. La víctima, que fue localizada en un charco de sangre, boca arriba, en el salón de la casa de Bernardo del Carpio, sólo vestía el calzoncillo y un calcetín. Su agresor le hirió en la tráquea, el pulmón izquierdo y la yugular, además de propinarle varios cortes en la cara y en las manos, lo que demostraría que la víctima se defendió. Para acallar los gritos de Riojano, su atacante le tapó la boca con un trapo de cocina. Tras el apuñalamiento, con tijeras, cuchillos y una navaja, se lavó en el baño y se fugó.