DÍA INTERNACIONAL DE LA NO VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
Hay poco que celebrar
De creer los datos de la macroencuesta que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) elabora más o menos cada legislatura, la violencia contra la mujer, el maltrato doméstico, es un tema
Hoy hay poco que celebrar. La mayor encuesta sociológica del país revela que el maltrato doméstico, o violencia de género, como prefieren llamarla las organizaciones que llevan décadas luchando en España contra ella, no pasa de ser un asunto de tercera categoría, muy lejos de las principales inquietudes ciudadanas. La consulta del CIS difundida esta semana -casi 10.500 entrevistas realizadas entre septiembre y octubre en 52 provincias y 495 municipios- sitúa a la violencia contra las mujeres en el noveno lugar entre las preocupaciones de los españoles. Muy por detrás del paro (64,6%), del terrorismo (60,6%), de la inseguridad ciudadana (26,4%), la inmigración (22,3%), las drogas (11,8%), los problemas económicos (7,7%), problemas políticos (5,4%), la educación (4,4%), y al mismo nivel (3,7%) que la sanidad, la vivienda y otros problemas sociales sin especificar. «A diferencia de otros países, aquí se mantiene la convicción de que es un problema del ámbito privado, y por eso el Gobierno, las instituciones aún se plantean esta cuestión como una violencia de menor entidad». A lo mejor por ese desinterés profundo que se mantiene, ni siquiera el CIS incluye la violencia de género entre las doce «cuestiones de interés general» sobre las que interroga a los ciudadanos. Por autonomías, el panorama no es mejor. En ninguna de las 17 comunidades figura entre los seis principales problemas que, en respuesta espontánea, dicen acusar los naturales de cada región, que tampoco lo consideran prioritario para el conjunto de España. Andalucía es la región más concienciada por la tortura cotidiana de miles de mujeres, pero ni aun así pasa del octavo puesto entre las preocupaciones de sus ciudadanos. Le siguen Valencia (noveno lugar), Galicia y Castilla-La Mancha. Según el CIS, a los madrileños les quitan más el sueño las obras urbanas y el tráfico que la violencia de género. En Asturias, La Rioja y Castilla y León temen más por «la crisis de valores». En Extremadura el problema parece menos relevante que los que ocasiona el ocio juvenil (llámese botellón); en Murcia y Aragón está a kilómetros de los quebraderos de cabeza por la política de aguas y trasvases; en Cantabria incordia más el funcionamiento de los servicios públicos que un fenómeno que afecta a entre el 10 y el 15% de las españolas mayores de edad. Para Canarias la violencia doméstica es el decimonoveno de sus principales problemas, apenas por encima del terrorismo, que por suerte esta Comunidad nunca ha padecido en suelo propio. Los catalanes están más intranquilos por la «escasez de autonomía y la falta de competencias»; y en el País Vasco y Navarra agobian más «la falta de libertad de expresión» o la «ilegalización de Batasuna», respectivamente.