Andrés Mayo, libre tras cumplir doce de los 106 años de condena por once delitos sexuales
El «violador del chándal» sale a la calle envuelto en la polémica
Andrés Mayo, conocido como el «violador del chándal», salió el pasado viernes de la cárcel en libertad condicional. El agresor había sido condenado a 106 d
El violador que durante más de un año mantuvo en vilo a los leoneses abandonó el pasado viernes la cárcel de Mansilla de las Mulas donde estaba recluido desde 1991. Andrés Mayo Fernández, al que apodaron el violador del chándal, porque siempre que cometía una agresión llevaba esta ropa deportiva, consiguió el régimen de libertad condicional que sólo le obliga a mantener contacto telefónico con la cárcel de Mansilla de las Mulas mensualmente. En los doce años que estuvo recluido en la cárcel siempre tuvo una «conducta tranquila», según fuentes penitenciarias y durante su estancia en prisión realizó un programa para el tratamiento de delincuentes por delitos sexuales. Además, Andrés Mayo Fernández era el jefe de los talleres de aluminio de la prisión, por lo que cobraba un salario, a pesar de que no pagó ninguna de las indemnizaciones a las víctimas. En agosto de 2000 el Juzgado de Vigilancia de León denegó a Andrés Mayo la obtención del tercer grado. En el informe se desaconsejaba esta progresión porque según fuentes judiciales el agresor era «incapaz» de identificar aún la motivación que le condujo a agredir sexualmente a las mujeres. También hubo varios informes contrarios por parte del psicólogo (el 30 de mayo de 2000) y del fiscal (el 26 de julio de 2000) que desestimaba los recursos presentados por el recluso. Finalmente, el violador del chándal obtuvo el tercer grado en el verano de 2001. Con esta concesión, paso previo a la obtención de la libertad condicional, el preso sólo tenía que ir a Mansilla de las Mulas a dormir. Desde 1999 disfrutaba de permisos de seis días. Sin embargo, ya se anunciaba que Mayo Fernández podría beneficiarse de las redenciones del viejo Código Penal y podría quedar en libertad antes del 2005. Condenado por 15 delitos El juez condenó a Andrés Mayo a 106 años de prisión por cuatro violaciones y siete intentos, once en total, aunque estaba acusado de quince delitos. Las cuatro violaciones por las que no fue juzgado se desestimaron porque las víctimas no fueron capaces de reconocer al agresor. Trece de las agresiones se cometieron en León y las dos restantes en Asturias. El juicio se desarolló durante el 15 y el 16 de octubre de 1991. Como acusación particular se personaba la asociación feminista Flora Tristán, que solicitaba 202 años de prisión. El fiscal, solicitaba una pena de 168 años. El violador del chándal, que tenía 23 años cuando cometió la agresiones, fue defendido por el abogado asturiano, experto en estos casos, José Joaquín García, que pedía, en un principio, la libre absolución del acusado. El violador del chándal, que salió en libertad condicional el pasado viernes, intentó suicidarse el 25 de octubre de 1991 en su celda, poco después de ingresar en prisión.