Diario de León

CRÓNICA Asun G. Puente

Cuéntame un cuento

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Barrio Sésamo volvió ayer al Pleno. Coco y sus entrañables compañeros comienzan a ser habituales entre la Corporación. Esta vez no apareció para explicar las diferencias entre arriba y abajo o izquierda y derecha, ya saben..., sino de la mano del portavoz socialista. Alejo quiso saldar su deuda tras prometer en reiteradas ocasiones que regalaría libros. Clásicos para contar, es el que trajo ayer e hizo llegar al estrado del alcalde. «Una colección de cuentos que pueden dedicarse a leer estas vacaciones de Navidad. Son, además, adecuados para lo que hoy discutimos con la operación Lastra», dijo el portavoz de la oposición con sorna. Los tres cerditos (por los constructores a los que se les caen las casas), Aladino y la lámpara maravillosa, Alicia en el País de las Maravillas, El flautista de Hamelín o El Rey Midas, fueron algunos de los títulos recomendados ayer por Alejo. «No digan que no somos una oposición constructiva», replicó acentuando su ironía. Antes del episodio de literatura infantil, el alcalde había mostrado su miedo a la intervención del portavoz socialista en el tema del plan Lastra y le pidió encarecidamente que hablara un máximo de treinta minutos. «No se enfade, hombre», le rogó a Alejo. «No me extraña que se preocupe, porque ustedes prefieren frases terminales que tengan recorrido en todo el mundo como la célebre ¡Manda huevos!», señaló enojado el responsable de los socialistas. No podía faltar en un debate sobre dineros el concejal de Hacienda que, con su habitual ironía, no perdió la oportunidad de recomendar a Alejo otros dos cuentos: La ratita presumida y Pinocho, «aunque creo que ya estarán en su mesita de noche». Rodrigo de Santiago se mostró también «entristecido» por la visión de la ciudad del portavoz del PSOE. «León ha dado la vuelta y se ha convertido en una capital agradable, con calidad de vida». Además, acusó a Alejo de estar en permanente oposición, no obstante confesó su «respeto y afecto» hacia él. Defendiendo con uñas y dientes la operación Lastra, el responsable de las arcas municipales llegó a espetar al socialista que tocaba «las narices con todo» y le advirtió, por si no lo tenía claro, que «la gente sólo se acuerda del alcalde que ha hecho cosas y del que estuvo en la oposición no se acuerda ni Dios». A Amilivia lo de los cuentos no le va. Ayer dijo que no aceptaría el regalo de Alejo y lo donaría a las bibliotecas municipales. «Lo mío no es contar cuentos. Para cuentista usted, aunque le agradezco el gesto». En el capítulo de presentes, Vallejo regaló una mosca a Alejo -símbolo de Napoleón explicó- que se trajo de París. Saquen sus conclusiones. Y al que faltaba, Rodríguez de Francisco, no le gustó que sus socios no apoyaran la moción de suprimir el peaje en la León-Astorga. «Le he ayudado a saltar el obstáculo en el caballo -por su apoyo en el plan Lastra- y ahora se pone usted chulito...».

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