Área metropolitana
El testigo de la crónica negra de Villaquilambre
Agripino Díaz Bayón, el único jefe de Policía Local que ha conocido el municipio, se jubila tras 32 años de servicio dedicados a resolver los sucesos de una población de 4.500 habitantes que deja con casi 20.000

Agripino con su compañero de fatigas, Juan Carlos Bayón. RAMIRO
Conoció un municipio de apenas 4.500 habitantes que hoy alcanza los 20.000. Diez localidades de marcado carácter agrícola y ganadero que ahora conforman una mini ciudad. Pero no se va con pena, sino con la sensación de haber dedicado sus últimos treinta años a poner paz en Villaquilambre y a contener los conflictos.
Agripino Díez Bayón, el eterno jefe de la Policía Local de este municipio del área metropolitana leonesa, se jubila. Y su puesto pasa a manos del otro veterano, Juan Carlos Bayón Alonso, con quien comenzó la andadura en los años 90 y puso el germen de este cuerpo de seguridad municipal. «Entonces no había prácticamente edificios, solo ganado y huertas, así que los problemas que nos tocaba resolver venían de discusiones por los mojones y riñas entre vecinos. Cosas de pueblo», recuerda.

Díez el último día de trabajo. DL
La expansión urbana cambió también la problemática delictiva «que ahora es igual que la de León, robos, atracos, violencia de género... solo que si allí hay 200 casos, aquí 50», matiza. Reconoce que es un municipio «tranquilo», pero se le clavaron tres espinas: un rosario de suicidios que coincidió con la crisis urbanística de hace quince años, descubrir las zapatillas que asomaban de la joven asesinada en Nava tras ser alertado por un ciudadano, un caso que pasó a manos de otros cuerpos y que sigue sin resolver; y los atropellos del tren.
Su mayor orgullo, desmantelar el campamento de los mercheros en Navatejera. «Costó un año entero, a mí y a los servicios sociales, pero es la mejor acción para bien de la ciudadanía y un beneficio social».
En su hoja de servicio no faltan dos persecuciones policiales con tiroteo ligados a clanes de la droga y varios secretos de la política municipal. No en balde ha trabajado en las Corporaciones de seis alcaldes, desde Manuel Antonio Ramos (padre del actual regidor) a Antonio Ramos, Lázaro García Bayón, Miguel Hidalgo, Manuel García y Jorge Pérez. Su primer despacho «con una máquina de escribir eléctrica» se situó en el Ayuntamiento hoy remodelado, después en las antiguas escuelas de Villarrodrigo y de vuelta a la casa consistorial, pero ya en un local con independencia. De aquel único «compañero de fatigas» se ha pasado a una plantilla de 16 agentes ( al sumarse cuatro el próximo día 12). Y del Citroën BX a un parque móvil de cuatro vehículos y tres motocicletas. ¿Ahora? «Asilvestrarme en el pueblo (Villasinta) y gastar el tiempo en lo que me apetece, viajando por el mundo adelante».